
Liván López
Chirrín chirrán, se acabó se terminó la lucha libre en Londres. Y con ella la participación cubana en estos Juegos Olímpicos. Pero cerró por lo alto. No en el cielo pero sí rozando las nubes, pues con una excelente actuación, el librista pinareño Liván López (66 kg), conquistó la medalla de bronce de su división.
Duro tuvo que batallar para cumplir sus aspiraciones, y los pronósticos pre-competencia. Su primera salida al colchón tuvo en el vigente campeón mundial, el iraní Mehdi Sadegh Taghavi Kermani, un rival exigente. Sin embargo, el cubano sacó a relucir sus dotes y logró derrotarlo en tres períodos.
Luego, cedió por la misma vía en octavos de final ante el japonés Tatsuhiro Yonemitsu, subcampeón universal. En un combate en que ambos se mostraron fuertes, y con una preparación física envidiable. A la postre el asiático clasificó para la final; dándole oportunidad al pinareño de ir al repechaje y buscar el tercer lugar.
En esa instancia superó al canadiense Haislan Veranes (2-1). Y discutiendo su presencia en el podio venció al azerbayano Jabrayil Hasanov, actual campeón europeo, por cinco a cero -pegada-. Tras un resultado adverso del parcial inicial, logró nivelar el combate en el segundo asalto. A solo 15 segundos del pitazo de cierre del tercer período, el antillano logró una proyección espectacular, cuando estaba perdiendo, que a la postre le dio la victoria.
De esta manera, Liván López, bronce en el mundial del pasado año, reedita su actuación, y demuestra su maestría. Implantando respeto ante los mejores de su categoría. A quienes tuvo que ver en cada salida; algo que engrandece más el resultado. El japonés Yonemitsu resultó el virtual ganador de la división.
El otro representante cubano, Javier Cortina (96kg), no pudo ante el empuje del canadiense de origen ruso Kethag Pliev, quien lo eliminó 2-1 en su debut.