"Tengo la misma devoción por Santiago de Cuba que tenía mi madre. Entonces basta que me inviten y allá voy, aunque los que me conocen saben que soy un raro artista que siempre quiere estar en su casa".
Así responde Amaury Pérez a mi asombro por la rapidez con que ha dicho sí a la invitación que le trae el viceministro de Cultura, Abel Acosta, desde Santiago de Cuba. Tres días, dos conciertos y algo más...
El primero será el sábado 3 en la emblemática Sala Dolores de la capital provincial. Al día siguiente estará en Palma Soriano. En algún momento, entre ambos conciertos o quizás dentro de ellos mismos, habrá, por supuesto, algo de "Con dos que se quieran..." el programa que inundó con su diálogo inteligente, divertido y profundo, 60 noches de martes en Cubavisión.
Según Amaury, su madre tenía a Santiago de Cuba como su lugar de retiro favorito. Allá se iba Consuelito para derrotar cualquier ataque de tristeza o gorrión y siempre regresaba a La Habana como renovada.
"Algo debo haber heredado de esa fascinación por Santiago. Ahora mismo sufro mucho por dos amigas entrañables que no tienen salud y salvo excepciones, he estado moviéndome solo entre hospitales y la casa. Como diría Lorca "Iré a Santiago..." y como diría yo mismo, también a dar una vuelta por los predios de la patrona de Cuba. Su bendición siempre hace falta para aceptar que envejecemos, que la vida es breve, para entender lo que Kundera definió magistralmente como la insoportable levedad del ser. En fin, que esta invitación llega en un momento crítico de mi vida y sé que resultará como un soplo de vida y alegría, la alegría que siempre dan los santiagueros a sus visitantes. Voy a renovarme con todo lo bueno que me cuentan que se está haciendo por allá."