La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afirmó hoy que Brasil convive armónicamente con sus vecinos de América Latina y el Caribe, con los cuales quiere construir un polo de desarrollo y democracia en el mundo.
"La crisis (financiera) le da un significado especial a Río+20", declaró Rousseff ante unas 4.000 personas en el gimnasio Gigantinho de Porto Alegre, donde dijo que en esa conferencia, que se celebrará en Río de Janeiro en junio próximo, "los gobernantes y la sociedad civil deberán debatir un nuevo modelo de desarrollo sustentable".
Según Rousseff, ese modelo deberá basarse en la premisa de que "es posible incluir, proteger, producir y conservar", y además ser "sustentable" en los aspectos "económico, social y ambiental".
Sostuvo que de la misma forma que con sus vecinos de Latinoamérica y el Caribe, Brasil abrió nuevas relaciones con sus hermanos africanos, con el mundo árabe, dando especial atención a Palestina, que -subrayó- esperamos pueda constituirse en breve en un estado libre, pacífico y democrático, con su soberanía garantizada.
En otro momento de su intervención, Rousseff apuntó que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, Río+20, que se efectuará en Brasil en junio venidero, debe ser un momento importante de un proceso de renovación de ideas.
"La Río+20 va a enfrentar una cuestión más amplia y decisiva. Un nuevo modelo de desarrollo en sus dimensiones económica, social y ambiental", indicó.
Lo que estará en debate -señaló- es un modelo de desarrollo capaz de articular el crecimiento y la generación de empleo, la erradicación de la pobreza y la reducción de las desigualdades, la participación social y la ampliación de derechos, educación e innovación tecnológica, el uso sostenible y la preservación de los recursos ambientales.
La presidenta defendió las "opciones" de Brasil en términos de generación de energía, apoyadas en buena medida en hidroeléctricas de gran tamaño. También criticó duramente a los países más desarrollados, al recordar que Brasil asumió compromisos para reducir sus emisiones de gases contaminantes hace ya dos años, en la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático celebrada en Copenhague, y que "otros, mucho más ricos, lamentablemente todavía no han anunciado nada".
Asimismo Dilma alertó sobre las nefastas consecuencias sociales y ambientales de las medidas fiscales regresivas que los países desarrollados han buscado para enfrentar la crisis financiera internacional.
En ese sentido, apuntó además que la crisis financiera en Europa y Estados Unidos esconde nuevos riesgos, entre los que citó el desempleo, la xenofobia, el autoritarismo y la parálisis del enfrentamiento del calentamiento global en los países más ricos, lo cual alertó de que puede atentar contra "la propia democracia".
Mientras, constrastó, los países de América Latina fueron capaces de construir respuestas progresivas y democráticas a los desequilibrios internacionales.
Desarrollo sostenible -acotó- significa profundizar los mecanismos de participación social y el fortalecimiento de nuestra democracia y una inserción soberana y competitiva en el mundo.
"El papel de la sociedad civil será determinante para la realización de la Río+20. Tengo la seguridad de que otro mundo es posible", puntualizó la presidenta brasileña.
El FST-2012 comenzó el martes pasado y concluirá el próximo domingo, bajo el lema Crisis capitalista, justicia social y ambiental.
Los organizadores esperan que unas 30 mil personas asistan a las mil actividades previstas en el encuentro, que se desarrolla en cuatro ciudades del estado brasileño de Río Grande do Sul.
(Con información de EFE y Prensa Latina)