- Cubadebate - http://www.cubadebate.cu -

El antirracismo de Fernando Ortiz (primera parte)

Fernando OrtizEntrevista al Dr. Jesús Guanche Pérez, reconocido antropólogo cubano

Rosa María de Lahaye Guerra.-  Profesor, a partir de una conferencia que usted impartiera en la Universidad de La Habana en días recientes, sobre el antirracismo de Fernando Ortiz, nuestro Tercer Descubridor,  quisiera compartir con los amigos de Cubadebate y de esta sesión en específico, pues de seguro abrirá un profundo y fructífero diálogo, que sin duda debe contribuir en alguna medida al realce de este importante tema.

Jesús Guanche Pérez.-Sí, una parte representativa de la voluminosa obra de Fernando Ortiz estuvo dedicada a demostrar el fundamento anticientífico de las «razas» aplicado a los seres humanos y a combatir las diversas formas en que se manifiestan los racismos en el contexto nacional e internacional que le correspondió vivir.

Aunque Ortiz fue un connotado divulgador de las ideas antirracistas mediante artículos, conferencias, discursos, libros y en la radio, seleccioné como unidad de análisis diez textos que durante más de cinco décadas (1910-1955) ofrecen una muestra altamente representativa de sus concepciones y de su abierta fe en el desarrollo de las ciencias como vía para fortalecer convicciones.

Durante más de medio siglo Fernando Ortiz ejerció una amplia campaña de investigación, propaganda y acción a favor de la causa antirracista, cual un enérgico apostolado en pro de la ciencia y contra el terrible mito de las «razas». Trató de persuadir para convencer, de enseñar para abrir el entendimiento sobre la unidad de la especie humana, independientemente de las múltiples variaciones físicas y culturales como resultado de la amplia capacidad adaptativa y transformadora del ecosistema.

R.M.L.G. Aunque no vamos a pasar por todos los detalles de su conferencia, sí me gustaría preguntarle, ¿hay una noción biológica de las razas?

J.G.P.- Debido a que la noción biológica de «raza» aún pervive en ciertos sectores profesionales y en determinados grupos sociales que todavía confunden lo heredado por la natura respecto de lo creado y transmitido por la cultura, su obra adquiere plena actualidad, pues muchas de las ideas y discusiones presentadas por Ortiz se manifiestan tanto en el sustrato social como en el debate ideológico, en su más amplia acepción.

Recordemos, a modo de ejemplo, que en 1985 se efectuó una pregunta a mil doscientos científicos para conocer cuántos estaban en desacuerdo con la siguiente proposición: «Hay razas biológicas en la especie Homo sapiens». Las respuestas fueron: biólogos 16%, psicólogos evolutivos 36%, antropólogos físicos 41%, antropólogos culturales 53%,  lo cual nos da la medida que, no obstante los más recientes avances de las ciencias, los prejuicios y juicios errados aún perduran, con independencia de los esfuerzos y publicaciones de la antropología cultural.

R.M.L.G. De igual forma se habla en medios "racistas" de la pureza o la impureza de las razas, y usted  comentaba sobre las reflexiones de Ortiz al respecto.

J.G.P.- Uno de los números del Almanaque hebreo. Vida Habanera, acoge el artículo sobre Razas «puras» y razas «impuras» (1946), dirigido a desmontar la falacia de las «razas» humanas y donde saca a la luz las contradicciones en los intentos de clasificar supuestas «purezas» e «impurezas» de las mezclas humanas, mediante un contrapunteo de fuentes antirracistas y racistas. Entre los  primeros acude a la obra del francés Jean Finot, quien se pronuncia contra los prejuicios raciales y la contrasta con la de los racistas alemanes Hans F. K. Günther (1891-1968) y Jakob Graf, así como del italiano G. Cogní, cuyos puntos de vista sobre la «pureza» de las «razas» son completamente opuestos, pero en cuya lógica se evidencian incoherencias del discurso. También es cierto que en el momento en que Ortiz redacta este artículo aún no había la certeza acerca del origen de los homínidos en África, pues no es hasta 1960 en que los paleoantropólogos británicos Louis Seymour Bazett Leakey (1903-1972) y Mary Douglas Leakey (1913-1996) descubren los primeros fósiles de lo que denominan Homo habilis, en la garganta de Olduvai, al norte de Tanzania. Ambos consideran que se trata del primer miembro del género humano, así como del primer fabricante y usuario de herramientas. Si la antropología física no había dado una respuesta aun, tampoco el campo religioso judeocristiano tenía argumentos convincentes y así lo refiere Ortiz con fino humor:

En la Biblia no se da la geografía del Paraíso Edénico y, a pesar de las especulaciones medievales y de las repetidas conjeturas que hizo Cristóbal Colón en los más bellos países del Nuevo Mundo, no ha podido fijarse el lugar en que la primera pareja humana nació y vivió su pecado, aun cuando fuera por unas bellísimas y solas «seis horas», según dice Fray Bartolomé de las Casas. El Homo Sapiens ni siquiera sabe dónde fue la patria de sus primeros progenitores; para su rescate no se pudieron hacer antaño cruzadas ni guerras santas, ni vender reliquias del «árbol del bien y del mal», ni para su explotación preparar hogaño excursiones de turistas o tarjetas postales picarescas con vista del lugar maldito donde fue el pecado primero. Libertado un tanto de aquellos prejuicios religiosos que imponen un génesis dogmático, el hombre sigue discutiendo el problema de su verdadera oriundez.

Lo anterior le permite exponer y discutir sobre las teorías que argumentan el monogenismo, al cual se adhiere; el poligemismo y su amplia interpretación y empleo racista y colonialista, o el dudoso ologenismo del homo sapiens; es decir, acude a la antropogénesis para dilucidar la falacia de la raciogénesis y resaltar la significación de las variaciones fenotípicas de acuerdo con las capacidades de adaptación y transformación según la diversidad de los ecosistemas. De ese modo concluye que no hay razas «puras» ni «impuras», sino que es un mito perverso extrapolado de la zoología a los humanos.

R.M.L.G. ¿Usted considera, junto a Ortiz, que la educación es una potente arma para golpear el flagelo?

J.G.P.- Sí, claro. Una de las conferencias promovidas por La Universidad del Aire fue impartida por Fernando Ortiz sobre Los problemas raciales de nuestro tiempo (1949). Este proyecto educativo es dado a conocer a través de CMQ radio como « [...] una institución de difusión cultural por medio del radio. Está, por tanto, sujeta a las condiciones de acción que le imponen la índole de ese propósito y el medio trasmisor de que se vale». Es transmitido los domingos en horas de la tarde y en ellos participan reconocidos intelectuales de entonces como Jorge Mañach, Emilio Roig de Leushsenring, Francisco Ichazo, Félix Lizaso y Raúl Roa, entre muchos otros.

Los organizadores de los programas educativos por vía radial, que luego eran publicados, señalaban que:

El objeto de las disertaciones de la Universidad del Aire es principalmente despertar un interés en los temas de la cultura. Por consiguiente no aspiran a impartir conocimientos detallados o profundos, sino más bien nociones introductoras y generales que abran una vía inicial a la curiosidad de los oyentes. Como el grado de cultura de éstos tiene que presumirse muy diverso, se procurará prescindir en las disertaciones de todo lo que suponga una considerable formación previa, así como de tecnicismos y pormenorizaciones que fatiguen la atención. Los trabajos deberán ser redactados con toda la llaneza de estilo y amenidad de contenido que el tema permita, procurándose sintetizar y dramatizar lo más posible la exposición, y cuidando más en todo momento de la comprensión de los oyentes que del propio lucimiento.

R.M.L.G. Doctor, si está de acuerdo, seguimos la semana próxima con la visión de Ortiz sobre Martí ¿le parece?

J.G.P.- Muy bien. Nos vemos en breve.