
En cada presentación lleva en la espalda el dorsal 21, motivo por el cual algunos lo catalogan como el "Hombre del Siglo". Durante mucho tiempo he tenido la sensación de que no es humano, de que solo nos visita a los simples mortales tres o cuatro veces en un año para mostrar capacidades nunca vistas y que parecen no tener límites.
Erick Hernández, a sus 35 años, controla el balón con pasmosa naturalidad, la esférica, hipnotizada, se rinde a sus encantos, que lo colocan como el mejor dominador en el universo, con el respeto de quienes practican esta disciplina en el resto del planeta.
Aterriza y nos seduce con esta habilidad no muy común, en ocasiones subvalorada sin tener pleno conocimiento de lo que implica quebrar una marca. Por ejemplo, en este 2011, el capitalino implantó dos veces en marzo sendas plusmarcas desde la posición de sentado con ambos pies, y en junio dio 195 toques a la redonda en apenas medio minuto.
Tan solo tres meses después se ha presentado en el Hotel Copacabana a destruir otro tope radicalmente opuesto a su último logro: el dominio de la bola solo con los muslos. "Para enfrentar este reto se pone a prueba la capacidad aerobia del atleta, algo que difiere mucho del record con la cabeza en medio minuto, en el que se mide más el poder anaeróbico, la velocidad", apunta Jorge Velásquez, uno de los integrantes del grupo de trabajo de Erick Hernández.
"Las exigencias son muy diferentes desde la preparación, es muy importante el trabajo con los abdominales, los gemelos y la espalda, planos que debe tener muy fortalecidos para estar más de una hora dominando solo con los muslos", añade el especialista.
Sin embargo, ya lo mencionamos, no hay nada imposible para Erick Hernández, quien otra vez nos dejó atónitos, en esta ocasión durante una hora y 33 minutos, espacio suficiente para destrozar el anterior primado, también en su poder desde el 2009, cuando se mantuvo una hora y 28 minutos tocando la esférica sin que cayera al suelo.
"Fue complicado, estaba muy tenso por el compromiso que representaba romper esta marca, tal vez por eso no logré extender más el tiempo, que pensaba llevar hasta las dos horas aproximadamente", afirmó el extraclase criollo al término de la hombrada.
Erick apuntó lo difícil de la modalidad, en la que no hay estrategia posible y el éxito depende mucho de la concentración y la capacidad para coordinar la respiración con los toques.
Al inicio tuvo un ritmo algo lento, pero luego logró estabilizar sobre los 90 golpes por minuto, un enorme esfuerzo físico, pues suman más ocho mil contactos en el transcurso del intento.
Con esta cota, Erick Hernández concluye su brillante actuación en el 2011, plusmarcas que ha dedicado las rúbricas al primer partido oficial de fútbol en Cuba, celebrado el 11 de diciembre de 1911.