Por: Glauber García Lara
Fotos de: Osbel Concepción y Marcelino Vázquez
Antes de comenzar la Serie de Oro de la pelota cubana, miles de aficionados pinareños pusieron sus ojos sobre un hombre que terminó encendido la temporada precedente, de lo que pudiera producir su bate dependían en gran medida las esperanzas verdes de lograr una buena actuación...y todos rezaron para que el "síndrome Eddy Rojas" no se repitiera en Pinar.
Guerrillero en su análisis previo al campeonato cubano predijo que junto a Peraza, resultaba bastante lógico volver a contar con dos bateadores capaces de conectar 20 cuadrangulares por su cuenta, y entre ambos impulsar 140 carreras, los vaticinios se sobrecumplieron y el resto de la historia ya sabemos como terminó.
William Saavedra Valdés vino al mundo un día marcado por grandes figuras, Pelé, Eduardo Paret y Omar Linares también nacieron un 23 de octubre, con la diferencia que el muchacho del reparto Ceferino Fernández (Capó) sintió la luz por primera vez en 1981.
Ahora su nombre aparece en todas las listas no oficiales de cara a los principales eventos internacionales, pues se ganó a batazo limpio el reconocimiento de fanáticos, rivales y especialistas.
Concertada de antemano, accedió a la siguiente entrevista tal como es, sin parafernalias ni formalidades, sentados sobre un árbol caído, develó algunos de sus secretos.
Quiero comenzar con la pregunta que muchos se hacen: ¿Por qué explotó tan tarde William Saavedra en la pelota cubana?
"Hay un poco de todo, pero creo que soy el principal responsable debido a que me aferré por mucho tiempo a la tercera base, es la posición que prefiero y siempre quise jugar pero en Pinar está Donal Duarte, un pelotero consagrado y de mucha calidad, en ese dilema estuve varios años y por eso pienso que no me destaqué anteriormente".
"También creo que no le gustaba a algunos técnicos pues en provinciales anteriores bateaba bien, también lo hacía en las preselecciones y, sin embargo, no me tenían en cuenta; estuve dos años fuera del equipo, si a eso le sumas que empecé tarde en el béisbol y que debí cumplir dos años en el Servicio Militar entonces se puede explicar mejor el porque de mi despegue ahora y no antes".
¿Cuándo te iniciaste?
"A diferencia de la mayoría yo no soy un producto de la EIDE o la ESPA, en mi adolescencia me vinculé al deporte, pero como recoge pelotas en el estadio, hasta que un día, con 17 o 18 años, me embullé y empecé a jugar en la segunda categoría, de ahí pasé a la Academia gracias a Alberto Pérez hasta que participé en mi primera provincial por el año 2003 si mal no recuerdo, antes de eso todo el béisbol que jugué era informal, como casi todos los cubanos".
Un deportista de resultados siempre cuenta con buenos entrenadores que lo guían en su carrera. Háblame de ellos.
"Como te expliqué anteriormente en mis primeros años no fueron muchos los que trabajaron serio conmigo, no quiero faltarle el respeto a nadie pero esa es mi percepción; si tengo que mencionar a los que se interesaron por mí debo referirme primero a Casanova, que en su año como director me dio la oportunidad de jugar, él me dijo: "Te voy a poner de designado y en los jardines, olvídate de la tercera, batea que tú verás poco a poco como vas ganando".
"Esa temporada batié por encima de 300 pero no conecté cuadrangulares, a partir de ahí pienso que Carmelo Pedroso y Gallardo me ayudaron mucho, además del cambio de mentalidad que experimenté".
¿A qué se debió el cambio?
"Primero tuve que desprenderme de la tercera almohadilla y del miedo escénico que me provocaba jugar otras posiciones (hace unas temporadas le hice un error a Lazo en los jardines que costó demasiado), después asimilé las indicaciones de Urquiola de hacer el swing fuerte a la bola, me decía que me olvidara de los ponches, mi tarea era batear largo y empujar carreras, además siempre tuve buen tacto, así lo hice y comenzaron a verse los resultados".
Este año rompiste un record para el equipo al impulsar 91 carreras en la campaña regular. ¿Te propusiste esa meta o salio de casualidad?
"No me propuse nada, pero cuando iba por las 70 impulsadas le pregunté a Tito, el estadístico de la radio que cual era el record, y me comentó que eran 89 de Daniel Lazo, faltaban entonces unos 12 ó 15 partidos, pedí jugarlos todos y en la última fecha logré la marca"
Pero esa habilidad de remolcar es muy valorada y difícil de adquirir, solo los bateadores consagrados cuentan con ella.
"Así es, pero yo me preparé para esta temporada, recuerda que finalicé bien el año anterior, y como nunca antes tuve la oportunidad de ser regular en el equipo me propuse no solo no perder el puesto, sino consagrarme".
"Cada vez que llegué al cajón de bateo con hombres en circulación me concentraba al máximo, fíjate que batié más con corredores en base que con las almohadillas limpias, también escuché mucho a los coaches y a Donal que me antecedía en la alineación, él conoce mucho a los pitchers contrarios y sabe sus puntos débiles".

Saavedra saluda después de conectar cruadangular contra Metropolitanos en el estadio Changa Mederos de La Habana el 5 de enero de 2011
Hablaste de la preparación para el campeonato. ¿Cómo ayudó el concentrado a Pinar del Río?
"Un mundo. A Pinar del Río y a William Saavedra; yo por ejemplo, no sabía nada del cambio de pies en primera y de la mecánica en sí, esos dos meses fueron vitales para mi ofensiva y mi defensa y pienso que también para el resto de los muchachos".
William, a pesar de que eres alto no te caracterizas por ser muy corpulento. ¿De dónde entonces el poder? ¿Haces pesas?
"No hago pesas, pero eso se debe a que como te dije antes en otros años yo luchaba por hacer el equipo, porque no me dejaran fuera; ahora tenía la oportunidad de jugar diariamente y quizás las pesas me provocarían cansancio al final de la temporada, estoy conciente de su importancia, ya para la temporada que viene voy a subir las cargas y trabajar más en ese punto; el poder viene de la aceleración del swing, además, no estoy tan flaco".
Cuando comenzaron los play off se te vio ansioso ante Sancti Spíritus, algunos pensaron que la presión de la postemporada era demasiado para ti. ¿Tuvo algo que ver el cambio de posición?
"Claro, me pasé casi toda la temporada en la inicial, de pronto voy para el jardín izquierdo, por supuesto que entendí la decisión, pero el fantasma de aquel error a Lazo me tenía preocupado".
"No me concentré casi nunca, llegué a batear de 20-2 en los primeros cuatro juegos, la suerte fue que ni mis compañeros ni entrenadores dejaron de apoyarme".
Y llegó el quinto partido...
"Y llegó el quinto partido..., mira la noche anterior Urquiola me dio ánimo y ese día por la mañana Gallardo dijo: "Saavedra sabe que él no tiene cambio, así que tiene que echar pa'lante como sea"; aquello me inspiró".
"Salí más enfocado al terreno y después de los dos primeros turnos apareció el batazo que hacía falta, cuando llegué al banco los muchachos me dijeron que ese no, que faltaba otro, y así fue".
¿Saliste a buscar el jonrón?
"Te mentiría si digo que no, no es autosuficiencia pero yo presentía que el juego se acababa con lo que yo hiciera en ese turno, quizás el play off también, Socarrás me puso en tres y dos tras tirarme dos rectas malas, en ese momento supe que venía con slider...lo esperé, solté los brazos y andando".
En mi criterio ese fue el punto de inflexión de Pinar del Río en la postemporada. ¿Una vez superado el primer obstáculo vieron real la posibilidad de llevarse el campeonato?
"Mira, Urquiola asegura que no, pero ese debe tener algo escondido, él siempre decía que no hacía pronósticos, que había que salir a jugar día a día, que en las líneas puede pasar cualquier cosa, pero a la vez lo decía con una mirada de pícaro, como aquel que esconde algo que para que te cuento".
"Lo que si te puedo afirmar es que él nos inculcó la idea de la victoria, y nos dio mucha confianza, y en la pelota como en muchas cosas de la vida, todo se basa en la confianza, nosotros nos sentíamos fuertes y sabíamos que si llegábamos a los play off había que batirse duro para derrotarnos, al final nadie pudo y ahora somos campeones".
Es muy posible que integres alguna selección nacional. ¿Pensaste en eso antes de comenzar la temporada?
"No. Pero ahora siento una felicidad tremenda, aún no he hecho el equipo grande, pero no te imaginas cuantas horas de sacrificio se ven recompensadas, las veces que lloré de frustración junto a mi madre, a la que yo le digo niña de cariño y la quiero con la vida, la gente del barrio que me aprecia y que vivieron las cosas malas conmigo en esos años adversos, hubo momentos en que no quería salir a la calle por pena, pero todo eso lo veo ya en el pasado, y tanto el presente como el futuro lucen mejor en estos momentos"
Pero aún te quedan cosas por lograr
"Miles. Pero me siento más maduro para luchar por mis objetivos, con la cabeza más asentada, sé que tengo que trabajar en algunos defectos, pero no los puedes poner en la entrevista sino después los pitchers me sacan out, y esa no es la idea (risas)".
¿Por qué te dicen Yiye y por qué el 28 en tu espalda?
"Lo de Yiye viene por el nombre, que de Willy pasó a Yiye, no me preguntes por qué, pero así fue. Y lo del 28 es porque siempre dije que si llegaba a series nacionales iba a usar el número de mi casa, como reconociendo también a mi barrio".
27 cuadrangulares y 108 empujadas en la Serie de Oro. ¿Qué hay para la 51?
"Vamos a ver lo que pasa. Ya Urquiola me demostró que es mejor hablar al final, ahí es cuando los grandes ríen de verdad, así que es mejor no aventurarse y esperar".
Se levanta y estira las piernas, me da la mano antes de alejarse caminando hacia el dogout del Pinar del Río A que enfrenta a San Juan en la provincial, va a hacer bola bombeada, antes de comenzar se voltea y, a modo de despedida, suelta esa mirada pícara, parecida a la de Alfonso...
Tomado de Guerrillero

Saavedra dio batazos claves para Pinar del Rio e impuso el récord de impulsadas para su equipo en una campaña nacional