Todo estaba dispuesto para que el poeta y premio Nobel de Literatura Pablo Neruda se exiliara en México. HabÃa viajado de su casa en Isla Negra a Santiago de Chile y un avión enviado por el gobierno mexicano estaba listo para recogerlo. Sin embargo, tuvo que ser internado en la clÃnica Santa MarÃa. Avisó por teléfono a su mujer, Matilde Urrutia, y a su asistente Manuel Araya que un médico le habÃa puesto una inyección en el estómago. Unas horas después murió.
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