El 24 de marzo de 2011 se presentó en la Casa de África de la Ciudad de La Habana, por parte de su autor, el Excelentísimo Embajador de la Nigeria en Cuba, Segun Bamigbetan Baju, el libro La Cultura del Pueblo de Nigeria, editado en 2010. El autor muestra, a través de sus 227 páginas, a Nigeria en su historia y actualidad, temas que los lectores de esta sección de CUBADEBATE solicitan con frecuencia.
En esta ocasión, y con la autorización expresa de su autor, comentaremos el capitulo 4 de dicho libro titulado: Ocupación. Sanadores tradicionales.
Con desenfado el autor comienza constatando que "en la Nigeria de hoy, los servicios médicos son dispensados en instituciones...u hospitales especializados y Hospitales Docentes Universitarios" como en cualquier otra parte del mundo. Continúa explicando que no siempre fue así, pues donde no existía el médico occidental, venía a ocupar su lugar el sanador tradicional. Y muy oportuna la aclaración que hace respecto a la confusión extendida en Occidente acerca de los sanadores tradicionales como "curanderos".
Textualmente cito: "Resulta pertinente preguntarse qué es un sanador tradicional. Como en la mayoría de los oficios y profesiones en tiempos remotos, adiestrar a un sanador tradicional era un negocio de familia. Una vez que uno de los padres abraza un oficio o una profesión, la familia entera se ve involucrada de una forma u otra en mayor o menor grado, y al final, uno o dos hijos reciben el adiestramiento suficiente para dar continuidad a esta profesión, en tanto los otros hijos pueden decidirse escoger otros oficios. En algunos casos, un miembro distante de la familia puede disponer que su hijo sea formado en una profesión en particular, diferente de la que él practica. En ese caso se envía al joven a vivir con el profesional tutor para que aprenda la profesión o el oficio.
En muchos casos, el proceso de aprendizaje es de por vida. El joven o la joven deben aprender con el mentor mientras éste siga con vida y sólo establece su propio negocio a la muerte del mentor. Si el aprendiz debe marcharse antes del fallecimiento del mentor, entonces se le prepara una adecuada ceremonia de despedida. A esta ceremonia de graduación se le denomina 'libertad´, y se sigue practicando en la actualidad" (páginas 29 y 30).
A continuación explica cómo por la presencia de algún malestar físico o de cualquier otra índole, un anciano mayor de la comunidad, puede hacer uso de tratamientos a base de hierbas o partes de árboles y plantas en general y, que son las mujeres quienes ayudan en las preparaciones. Al brebaje resultante de la cocción de las hierbas que se suministra al paciente se le llama ´agbo´ en lengua yoruba. Otras veces los ingredientes no se cuecen, sino que son machacados en morteros o morterillos de madera.
Resulta atrayente la ilustración del autor, sobre diferentes enfoques que relacionan la sanación dependiendo de la zona del país que se trate, del tipo de adiestramiento recibido, los poderes espirituales de dichos sanadores (que dicho sea de paso, son llamados babalawos) y, las fuentes hídricas con sus poderes curativos. Estos babalawos no prescribirán tratamiento alguno a la persona enferma, sin antes consultar a un espíritu específico, en este caso a Ifá.
El autor brinda el dato de que en la actualidad más del 70% de los nigerianos utilizan diferentes formas de medicina tradicional, y se estima que su valor en el mercado es superior al trillón de nairas que equivale a más de 700 millones de dólares al año. Así como lamenta, que el desarrollo de esta medicina tradicional se ve afectada por la falta de una legislación al efecto. Por lo que la Agencia Nigeriana para el desarrollo de la medicina está dispuesta a presentar un proyecto de ley ante la Asamblea Nacional. Si esta ley se concreta, queda protegido el practicante local de Medicina tradicional, sus derechos de propiedad y se estimulará la colaboración con investigadores e institutos de investigación nacionales e internacionales.
Éste, refiere el autor, es el primer paso en el proceso por garantizar que la medicina tradicional se integre a la corriente principal de los servicios de atención médica y puede conducir al establecimiento de un consejo paralelo, al Consejo Médico y Farmacéutico de Nigeria, pues ambos son los que dominan la práctica de la medicina en el país.
Con relación a la investigación, en este capítulo se rememora, el ejemplo de un profesor de epidemiología que ha realizado considerables investigaciones en la medicina tradicional, pues, su padre antes de morir, estuvo al frente de los sanadores tradicionales en todo el occidente de Nigeria. Esa colaboración que llevaron durante años, impulsó al epidemiólogo a demostrar científicamente la eficacia de estos productos tradicionales. Está latente la intensión de cerrar la brecha entre practicantes a nivel rural y científicos de formación académica.