A veces tengo miedo de encasillarme en las efemérides pero, ya a estas alturas del juego, he optado por no preocuparme más: me formé en el buenos días, buenas tardes, con permiso y ese "felicidades" con sentido que nada tiene que ver con el de Lindoro Incapaz; ese "felicidades" del cumpleaños y también del santo. No he contado las fechas que me sé de memoria pero son bastantes y, en los últimos tiempos, me he deleitado formando unas cronologías donde se relacionan los veinte primeros años de algunas vidas de músicos con los acontecimientos que se estaban viviendo en Cuba y, en ellos, he podido apreciar resultados asombrosos.
A la luz de esas cronologías, algunos años se comportan como centros de magnetismo de los cuales se desprenden, como disparados, ciertos músicos o episodios musicales de inmenso valor. Hoy domingo no se trata de registrar cosa alguna que esté fuera de serie sino de alegrarnos con el cumpleaños de alguien que, entre otras razones, se ha pasado casi todos los martes que el año trajo haciéndonos pensar que valió la pena, durante un buen rato, mantener encendido el televisor.

Eusebio Leal y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran", programa que el cantautor conduce y dirige en la Televisión Cubana. Foto: Petí
No es preciso ser un genio para dominar el acertijo; se lo escuché decir a una amiga, lo confirmé en el diccionario de Radamés y estoy segura de que, a quienes no lo sepan, les va a encantar enterarse de que hoy, domingo 26 de diciembre, es el cumpleaños de Amaury Pérez Vidal. Se aceptan piropos y todo tipo de congratulaciones. Se aceptará --con verdadera complacencia-- sobre todo aquella valoración inteligente a que nos tienen acostumbrados quienes suelen enviarnos sus comentarios. También piropos --he dicho-- que no tengan que ver con el elogio hueco o formal y, en eso, son expertas las adorables criaturas que se acercan a la sección de comentarios adjunta a esta columna y se registran a veces sin apellido; que vienen volando como si a los enanitos de Blancanieves les hubieran salido alas y depositan una frase ingeniosa, un buen deseo, un santo y seña cariñoso. Por mi parte, siempre tengo presente algo que afirmó Carpentier en el momento de sentarse a escribir la crítica a un concierto del cual salió verdaderamente admirado: "nada resulta tan engorroso como una sarta de elogios".
Qué bonita coincidencia este domingo último del año para ese felicidades que hemos defendido en aras de no perder la belleza de una de las más nobles tradiciones heredadas de nuestros mayores. Cuando nos alegramos por el cumpleaños de Amaury, nos estamos alegrando por el triunfo de una iniciativa inseparable de su nombre, por la evidencia de su laboriosidad ejemplar entre otros valores que, puestos en fila, le darían a este mensaje cariñoso un tono sentencioso que no viene al caso.
Para todos, salud y suerte, mucha fuerza y persistencia; que las ideas nobles puedan abrirse paso sin obstáculos y seamos capaces de materializar los sueños realizables sin que, por ello, tengamos que desechar la buena dosis de quimeras que cada cual debe anotar y guardar, bien dobladitas, en esa caja de jabones vacía que no sabemos a ciencia cierta por qué hemos guardado de recuerdo; en ese cenicero espantoso que lleva tiempo rodando y que no nos hemos decidido a botar, quizás por no habernos dado cuenta de que puede emparentarse, dignamente, con aquella "palangana vieja" que nos ha legado, sabia e ilusa, la adorable maestra cantora de todos los cubanos.
Felicidades
Almendares, 26 de diciembre de 2010.
Amaury Pérez intepreta "Acuérdate de Abril" (Varadero, 1977)