¿Adiós al sincretismo? (II)

Para un "creyente de base" -permítasenos el término-, el sincretismo es una realidad, más que pensada, vivida. En sus altares se dan la mano cauris y crucifijos. Si se le solicita narrar una anécdota (patakí) sobre Aggayú Solá, puede, sin cargo alguno de conciencia, relatar una historia en la que San Cristóbal intenta en vano ayudar al niño Jesús a cruzar un río. Si se le pide que muestre una representación de Ochún, tal vez indique con desenfado una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre.