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Hagamos de las fuerzas espirituales una realidad positiva en la vida (I parte)

Velada de la Santa Bárbara según la religión afrocubana Palo en el Monte, en el barrio de Versalles, de la provincia de MatanzasEntrevista con el santero Remberto

RMLG: Hábleme sobre las entidades espirituales con las que usted se ha identificado.

Remberto: No me estás preguntando por orichas, sino por entidades espirituales, por entes parapsicológicos que entran en mi vida... Bien, yo tengo tres. Dos de ellos fueron los guías de la madrina que me hizo el santo, la que puso el santo en mi cabeza..., perdón, la que me hizo el medio asiento: uno es un negro congo, y la otra es una morena que fue ama de llaves en el central Merceditas, central ºque yo no conozco ni sé dónde existió. Al tercero lo tengo por vivencia propia, por sueños, por revelaciones que me ha dado; es un árabe y se llama Abdul. A ese Abdul, antes de acostarme y hacerle mis oraciones y mis rezos, yo le he pedido que me dé sus nombres y apellidos, para yo conocerlo en realidad, y me ha dado el nombre de Abdul Alkabir. No sé si exista ese nombre.

RMLG: ¿Por qué vías recibió usted ese nombre?

Remberto: En sueños. En sueños me habla, se me presenta montado en un caballo, como un jeque. Lo veo a veces en unas dunas del desierto, cuando el desierto se tiñe de rojo. Aparece siempre bajo las mismas circunstancias. Otras veces he ido a lugares y me ha dicho una persona: "¿Usted no sabe que con usted entró un árabe de esta forma y esta forma, que usted lo tiene detrás?" Y esa gente ni me conoce, no sabe quién soy, ni sabe si yo practico esa religión o no la tengo, si creo en eso, si es verdad que existe, si no existe.

RMLG: ¿Qué pruebas tiene usted de que esas entidades son suyas?

Remberto: Por ejemplo, mi jubilación; había un problema con eso. Yo le he pedido mucho a Obatalá, porque es el ángel de mi guarda, y he hecho lo que Obatalá me ha mandado a hacer. Yo siempre he seguido un patrón: "Debes hacer esto, debes darte tal baño, hacer tal cosa, poner tal otra". Pero no caigo en el fanatismo. Por ejemplo, yo sé que a ese guía le gustan mucho las azucenas y los esterliles -es lo que yo veo en mis sueños que lo rodea- y por mi cuenta se los he comprado y se los he puesto. Así hice cuando mi jubilación, y le pedí de verdad en un momento de soledad, de oratoria mía íntima, y aquello se resolvió con facilidad, sin más acá ni más allá. Se me facilitó todo. Casi ni fui entrevistado por la comisión médica. Y podían habérmelo denegado.

RMLG: Usted tiene al árabe por revelación en sueños. ¿Y a los otros dos?

Remberto: Porque ha sido tradicional que yo mantenga conversación con ellos mediante el médium que se prestaba, que era la madrina mía que me hizo el medio asiento.

RMLG: ¿Cómo se produce eso?

Remberto: Que yo recuerde, ella se sentaba tranquilita en su bóveda, se persignaba, se ponía la mano en la mente, cabizbaja, y ahí sola, hacía una serie de movimientos muy pausados. Ya cuando se pasaba aquel momento de éxtasis, era el espíritu el que estaba hablando conmigo.

RMLG: Era el suyo. La entidad espiritual suya entraba en ella...

Remberto: No, era la entidad de ella. Lo que pasa es que esa entidad de ella siempre me dejó saber a mí que, entre todos los ahijados que había en la casa, yo iba a ser el heredero directo de ella; o sea, que esa entidad se iba a pegar a mí, iba a trabajar conmigo, iba a ser mía por afinidad. Yo ni me duermo, ni recibo espíritus, ni nada de eso.

RMLG: ¿Y usted no podría hacerlo?

Remberto: Pero, ¿cómo es eso? Yo no sé; eso es lo que yo no sé. Yo nunca me he prestado a eso, nunca lo he intentado.

RMLG: ¿Qué relación guarda usted ahora con esas entidades?

Remberto: Las atiendo desde el punto de vista de mi oración, de mis súplicas, de mi meditación, de mi retiro espiritual con ellos en el momento en que yo quiera tenerlo, de conservar sus imágenes, que yo las tengo, pues me quedé con ellas.

RMLG: ¿Cómo son esas imágenes?

Remberto: Yo tengo un Santiago Cofrá, que era el guía principal de ella en ese sentido, un moreno gordo, siempre vestido de blanco, como decía ella, con un sombrero que sobreencaja hasta la mitad de la frente, un poco tosco en su manera de expresión, y además jaranero, jocoso. Tengo otro, Alejandro, que es mío propio, pues se manifestó una vez a través de ella y dijo que era mío, al cual le he pedido, le he rogado, y he visto muchas cosas muy positivas. Es una persona muy morena, extremadamente fea, procedente del centro de África, me imagino que de la parte que corresponde al Congo o al Congo Belga, más o menos; muy bruto en sus manifestaciones y con un pie deforme; tiene algo de deformidad en la pierna, como una rotura de tibia o de fémur; cojea... Y hay cosas que son raras, y te repito que no soy fanático. Digamos, yo a veces me estoy afeitando solo, en mi casa, parado frente al espejo y entonces se ve que se me encorva el pie. ¿Por qué yo tengo que poner ese pie así? ¿Por qué tengo que doblar ese pie, si de esa forma no estoy más cómodo, ni adopto una posición más conveniente para afeitarme? Es precisamente el pie que tiene deformado él. Me doy cuenta después, porque lo hago instintivamente. Por cierto, los problemas circulatorios que tengo, como las várices, son propios de esa pierna, de ese pie, del lado izquierdo. Los problemas osteoarticulares han sido precisamente en la rodilla de ese pie. Cosa curiosa, pero coincidente.

RMLG: ¿Cuántas entidades tiene usted en total?

Remberto: Son tres las principales.

RMLG: ¿Usted tiene sus representaciones?

Remberto: Las figuras de ellos talladas en madera.

RMLG: ¿Quién las talló?

Remberto: No sé; eso se compraba antes, las tallas se mandaban a hacer. Esas se las hicieron a mi madrina.

RMLG: ¿Y cómo los representan a ellos las figuras talladas?

Remberto: Como te estoy diciendo...

RMLG: Sí, pero ¿qué vínculo pueden tener esas figuras con ellos?

Remberto: Es la réplica o la representación de cómo la gente se los imagina, de cómo son. Digamos, Alejandro tiene la frente arrugada, es feo, con los pómulos salientes, con un problema en la pierna. No es que él sea esa figura, sino que la figura lo representa a él.

RMLG: ¿Usted respeta más a los orichas que a los espíritus?

Remberto: Yo respeto a los dos por igual. Lo que pasa es que mi adiestramiento no está en el campo de lo espiritual, porque yo no manejo eso. Por cuanto los espíritus no pasan por mí, ni yo veo nada en los vasos de agua, simplemente respeto esas creencias, y atiendo a mis entidades en la forma en que te estoy explicando. Respeto y reconozco su presencia y hago de las fuerza espirituales una realidad positiva en mi vida. Creo que es lo que todos deberíamos hacer. Pero no tengo la experiencia de ser un vector a través del cual los espíritus aparezcan.

RMLG: ¿Quiénes tienen mayor jerarquía, los orichas o ellos?

Remberto: Yo creo que ambos tienen poderes, porque, si te pones a analizar, los orichas no fueron más que personas que existieron y que después dejaron de existir y que, por condiciones especiales, se les dio la categoría de orichas, pero son espíritus también. O sea, espíritus y orichas van muy ligados, aunque se atiendan de manera diferente. Porque la religión yoruba tiene eggun y eggugún, como le quieran llamar, los muertos en general, o sea lo que nosotros denominamos entidades espirituales. Sin embargo, los orichas son distintos, los toques son distintos, las oraciones son distintas, los rezos son distintos. Para cada oricha, nosotros tenemos un rezo determinado. Sin embargo, para eggún, para el muerto, tenemos un rezo general, que se utiliza para todos: una petición para que la gracia del Señor se adentre en la casa, para que esos espíritus reciban la luz necesaria, digamos luz o tranquilidad o reposo o sosiego, en manos de Olofi , de modo que todo surja y marche bien.

RMLG: ¿A todos los espíritus se les reza de la misma forma?

Remberto: A todos. Eso es universal entre los santeros. Aunque quizás existan rezos que yo no conozca. Pero eso fue lo que a mí me enseñaron, y lo que veo en los rituales que realizan los demás.

(Continuará)