Cada ornamento se parece a los anfitriones que aguardan o alguna vez aguardaron tras las puertas. Tal vez por esa verdad, o por otras que él conoce y asume, el maestro Liborio Noval tuvo la idea de retratar más de una aldaba encontrada en sus alucinantes expediciones en pos de la imagen.
Y así es que, gracias a sus estampas, uno repara en el sentido que parecen encerrar algunas hojas de madera de las cuales cuelgan aldabas o aldabones que, o incitan a tocar con dureza, o más bien con suavidad.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo