
Un soldado del Ejército hondureño "bromea" con un niño que vende dulces a la entrada del Congreso Nacional de Tegucigalpa, Honduras. Foto tomada por el corresponsal de la agencia EFE, Efraín Salgado, el 4 de noviembre de 2009.
El nombre no importa y la inclinación política de sus padres (él no puede tener conciencia política a su edad) es irrelevante. Lo importante es que eso que esboza el niño no es una sonrisa: es una mueca... de miedo. Lo importante es que el niño está trabajando cuando debería estar estudiando. Lo importante es que es un símbolo de la decadencia social y moral que impera en Honduras.
(Enviado a nuestra redacción por un lector)