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Luis Posada Carriles y la CIA, a propósito de los nuevos documentos desclasificados (Parte I)

Luis Posada Carriles.

Luis Posada Carriles.

Nuevamente la prensa nos «revela», que el terrorista internacional Luis Posada Carriles, es agente de la CIA, ahora lo avalan otros documentos secretos de la propia Agencia, desclasificados y dados a conocer.

Sus contenidos es lo que calificamos como más de lo mismo, nada inédito hay en ellos, salvo que también sus jefes comentan que su pupilo recibió órdenes de controlar los excesos de otro agente, Jorge Lincoln Mas Canosa, condiscípulo de Posada en las aulas de Fort Benning, Georgia, donde ambos compartieron las enseñanzas de contrainsurgencia.

Es de interés la manera sugerente de la CIA, para calificar la afabilidad. Resulta que para sus superiores Posada era su terrorista afable, habría que preguntarle a los familiares de los más de mil desaparecidos en Venezuela, lo afable que fue el temible comisario Basilio, nombre de trabajo asumido por el criminal, cuando dirigía la represión en ese país en la década de los sesenta, precisamente enviado por sus patronos a organizar los cuerpos represivos nacionales y los escuadrones de la muerte.

Se reitera en estos «nuevos» documentos que los servicios especializados norteamericanos han seguido, conocido y tolerado los planes e intenciones de los grupos terroristas anticubanos, que hoy todavía convocan a la violencia en ciudades estadounidenses. Uno de los textos abunda en el financiamiento en 1965 de la llamada Representación Cubana en el Exilio (RECE), donde entonces Mas Canosa, era uno de sus principales operativos, para colocar bombas y hundir a buques de la otrora Unión Soviética, en el puerto de Veracruz. A la CIA, no le preocupó que como consecuencia de las probables explosiones se perdieran vidas humanas, sólo le indicó a su pupilo Posada Carriles, que siguiera de cerca los excesos de Mas Canosa, desde entonces ególatra crónico.

Mas Canosa, tuvo un enraizado origen terrorista, que lo acompañó en toda su actividad beligerante contra la Revolución cubana, de repartidor de leche en las casas operativas de la Unidad Operativa de la CIA en la Florida, fue captado de inmediato por los operativos de la Agencia para empeños superiores, su perfil psicológico hecho por la CIA desde su natal Santiago de Cuba, hasta sus sobresalientes notas en Fort Benning; su paso por el RECE, sus planes terroristas para alcanzar notoriedad de forma acelerada, lo siguió hasta crear la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), a donde llevó a un grupo selecto y probo de terroristas, que se constituyeron en un operativo clandestino de acción, que originalmente llamaron Frente Nacional y en el cual figuraban, por solo citar algunos nombres de los criminales más sobresalientes, a los hermanos Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, Luis Zúñiga Rey, Gaspar Jiménez Escobedo, Juan Evelio Pou Mencia, entre otros.

Estos respondían y se subordinaban a los Directivos, Francisco José Hernández Calvo (Pepe Hernández) y Alberto Marcelino Hernández Hernández, que informaban a Mas Canosa de cada detalle, de quien las autoridades norteamericanas concebidas para reprimir al terrorismo, conocían de sobra sus preferencias por este estilo de violencia, que ejerció incluso en el medio emigrado. Para hablar del origen terrorista de la FNCA, de sus precursores más destacados, los de antes, los de ahora y en fin los de siempre, abundaremos en otras entregas, ahora regresaremos al «afable».

La historia registra de manera convincente, que Luis Clemente Posada Carriles, ingresa a la CIA en abril de 1961, apenas dos meses después de haber llegado a los Estados Unidos, para mayor rigor el 27 de ese mes, ya se había decidido que no participara en la derrocada invasión de Playa Girón, en septiembre y noviembre de ese año aparecen notas en su expediente de verificaciones, que la Agencia hizo pidiendo opiniones a otros de sus agentes sobre él. Posada después, a lo largo de toda su carrera larga dentro de la agencia, espiaría a otros de sus compañeros por órdenes de sus jefes. Nada nuevo en ese proceder.

Lo entrenan y aparece en las primeras paginas de su dossier personal que es miembro de los llamados teams de infiltración de la CIA entre 1961 y 1963. Por su aplicación y resultados es seleccionado para capacitarse en Fort Benning y de ahí lo enrolan en buques madres de la CIA, destinados a realizar incursiones marítimas contra el territorio nacional cubano. Recibe misión de contrainsurgencia en 1965, cuando está con los terroristas Luis Sierra y Adonis Cobo Ricardo en el barco Venus, en República Dominicana, en semanas previas a la invasión norteamericana a ese país. Su misión era sembrar el pánico en los mítines y actos de los constitucionalistas dominicanos, por medio de coches bombas que hacían estallar.

Sus méritos como terrorista son reconocidos y es enviado como entrenador a campamentos en el Condado Polk, en Florida, de la llamada Junta Revolucionaria (JURE), organización terrorista engendro de la CIA, que tendría al frente a uno de sus experimentados agentes de origen cubano, José Benito Clark Sánchez.

Después llegaría para Posada Carriles, el mayor reconocimiento conocido de sus directores. Es enviado junto a otros terroristas anticubanos a organizar la represión en Venezuela, primero en la Dirección General de la Policía (DIGEPOL) y después en la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención, (DISIP), que durante años secuestraron, torturaron, mutilaron, asesinaron y desaparecieron de cientos de venezolanos.

Esta historia continua…

(Fin de la primera parte de una serie de trabajos para Cubadebate del Dr. José Luis Méndez Méndez)