
Chichí maneja su grampín, un anzuelo múltiple, trazando un círculo con simples giros de muñeca. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
Ángel Reynerio Zúñiga Moreno, más conocido como Chichí, es un hombre que ha dedicado la mayor parte de su vida al mar. Desde hace más de 45 años, sus pasos lo llevan a las aguas de Cojímar. Aquí no suele pescar como los demás. Su técnica es un arte, un legado que ha llegado desde Canarias en forma de grampín, un anzuelo múltiple que atrapa a los peces desde fuera del agua.
Chichí se para en la orilla y, con movimientos precisos de muñeca, describe círculos en el aire. En ese instante, cualquier señal en la superficie del mar se convierte en una promesa, un desafío. En cuanto divisa la presa, lanza su grampín y jala con maestría.
Sabe que la pesca es una cuestión de paciencia. Si no ha atrapado nada, lo vuelve a intentar.

Ángel Reynerio Zúñiga Moren "Chichí". Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

La pesca con grampín posiblemente llegó a Cojímar por los pescadores y marineros que salieron de las Islas Canarias a finales del siglo XIX e inicios del XX. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

La pesca con grampín tiene origen canario. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Las lisas y los lebranchos son peces de la familia de los mujílidos que habitan cerca de la desembocadura de los ríos de zonas tropicales. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Chichí es uno de los pescadores más renombrados, por convertir en arte uno de los estilos de pesca más difíciles: “la caza del pez. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Desde hace más de 45 años, sus pasos lo llevan a las aguas de Cojímar. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.