
El gran azul. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.
Ver un atardecer en el Malecón, caminar por su muro mientras piensas y resuelves un mundo, o al menos lo intentas, disfrutar de niños montando en chivichana igual que años atrás, deleitar el ambiente de un parque y sus personajes, el andar de su gente; son pequeñas cosas que hemos olvidado y que nos ayudan a vivir. Aún cuando las infinitas colas nos agobian, factores ambientales amenazan de forma inequívoca la estabilidad, salud y supervivencia de los seres vivos, merecemos recordar las raíces de un pueblo, que cada mañana despierta con la esperanza de un tiempo mejor.

Los amigos del barrio. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Paseo del Prado. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Pescador en la Bahía de La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

La mejor compañía. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Eusebio, siempre Leal. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

El niño de la casa. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

La soledad de un parque. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.