
Desde los improvisados muelles salen las brigadas a las áreas de pesca. Foto: Oscar Alfonso Sosa
Nada más que el chinchorro cae al agua desde los botes y Miguel , Eliel, Reinier, Ediel y Egüi comienzan el ritual de cada faena, donde peces y sus captores se lían en una batalla tensa, agotadora, que termina con fuerzas menguadas de ambas partes y hasta ahora con mejor suerte para los pescadores.
Es la tripulación de la brigada Tuinucú, una de las cinco de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Acuiza, de la Empresa Pesquera Sancti Spíritus (Pescapir) que ya vencieron su plan anual y siguen pescando.

Cuando las embarcaciones se adentran en la Zaza, los chinchorros van copando espacios en los pesqueros. Foto: Oscar Alfonso Sosa
Pero la noticia va más allá, pues los 10 colectivos de chinchorros y los tres de paño le han sacado a la presa Zaza y el río del mismo nombre más de 1 980 toneladas de peces, unas 500 más que en el 2023 por esta fecha y el 28 por ciento de lo materializado en el país hasta hoy.
Sequía intensa primero y escurridiza primavera actualmente mantiene bajos los niveles de agua de la Zaza y eso cataliza las capturas.
Sin embargo, voluntad, compromiso, entrega y una mejora en las condiciones de trabajo, artes de pesca y embarcaciones incluidas, suman productividad.
Hombres que desafían el sol, las noches de aguas inquietas, lluvias, oleajes.
Hombres dispuestos a seguir pescando, con sus chinchorros y paños, noticias desde los embalses, para aportar alimentos.

Los pescadores en plena faena con los chinchorros. Foto: Oscar Alfonso Sosa

Sacar del agua el chinchorro repleto exige fuerza y habilidades. Foto: Oscar Alfonso Sosa

Esta escena se reitera cuando el chinchorro cerca a los peces. Foto: Oscar Alfonso Sosa

La Zaza resguarda en sus aguas buenos ejemplares. Foto: Oscar Alfonso Sosa

Después de horas de duro bregar, los botes retornan repletos de pescado. Foto: Oscar Alfonso Sosa

Asegurar cada bote con la preciada carga, vital para el retorno seguro al muelle. Foto: Oscar Alfonso Sosa

Una vez en el muelle, el fruto de la pesca va a la industria para su procesamiento. Foto: Oscar Alfonso Sosa