
El color del amanecer. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate
Disfrutar de un amanecer es de esas cosas que a veces pasamos por alto sin darnos cuenta que ese instante puede salvarnos el día. Es como si todo volviera a su origen y fuéramos testigos de un nuevo capítulo de nuestras vidas, donde se cierran o se abren ciclos, donde se olvidan o se guardan historias.
Amaneceres llenos de sueños, de esos que te hacen dejar todo lo que estás haciendo para ser testigo de un nuevo nacimiento de sol, y con él, el color y la luz que llena todo y desborda el alma devolviéndose en promesas.

Paz. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Cuba amanece. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

La luz. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

El paraíso. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

El Apóstol. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Amanece en La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Amaneceres. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate