
Desde la ventana, la nube. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
Las nubes suelen ser cautivadoras: tras la ventana, sobre el mar, en un pedazo de cielo azul o encapotado. Nos conectan con la belleza y la trascendencia de lo efímero, como los versos de la poeta polaca Wislawa Szymborska, Premio Nobel de Literatura (1996):
Nubes
Con la descripción de las nubes
debería darme mucha prisa,
en una milésima de segundo
dejan de ser esas y empiezan a ser otras.
Es propio de ellas
no repetirse nunca
en formas, matices, posturas y orden.
Sin la carga de ningún recuerdo
se elevan sin problemas sobre los hechos.
¡De qué van a ser testigos!,
en un segundo se disipan en todas direcciones.
Comparada con las nubes
la vida parece tener los pies sobre la tierra,
se diría que es inmutable y prácticamente eterna.
Frente a las nubes
hasta una piedra parece un hermano
en el que se puede confiar
y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas.
Que exista la gente si quiere,
y después que se muera uno tras otro,
poco les importa a las nubes
esas cosas
tan extrañas.
Sobre toda Tu vida
y también la mía, aún incompleta,
desfilan pomposas igual que desfilaban.
No tienen la obligación de morir con nosotros.
No necesitan ser vistas para poder pasar.

Acompañadas por los colores de la tarde. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Las nubes: flotando sobre la belleza. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

"Comparada con las nubes, la vida parece tener los pies sobre la tierra". Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Masa etérea, fugaz y hermosa. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

"En una milésima de segundo dejan de ser esas y empiezan a ser otras". Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

"Es propio de ellas no repetirse nunca". Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Las nubes también son el anuncio de la tormenta. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El sobrecogimiento del cielo encapotado. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.