
El Morro de La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate
La Habana de noche es como una ciudad mágica envuelta en un manto de luces deslumbrantes. Los edificios coloniales y modernos, las plazas y las calles se visten de un brillo festivo que realza su belleza. Si se presta atención, se pueden descubrir sus maravillas. Las sombras se alargan y los reflejos en las fachadas crean un ambiente fascinante y enigmático.
En esta ciudad de luces, se respira un aire de alegría y nostalgia. Las calles empedradas y los balcones de hierro forjado parecen contar historias de otras épocas, de un pasado esplendoroso que se mantiene vivo en el presente. La música se escucha en cada esquina y las guitarras entonan su canto en el malecón, como si quisieran celebrar la vida en una ciudad que nunca deja de sorprender. La Habana de noche es una ciudad que despierta todos los sentidos y que, por encima de todo, emociona y enamora.

Hotel Habana Libre. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Bahía de La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

La Habana y su Bahía. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Avenida del Puerto. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Capitolio Nacional. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Boulevard de San Rafael. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate