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La cultura del tabaco en la zona cubana de Partido: Clima, conocimiento y tradición

“Si no se tapa, no da capa”, explica Armando Trujillo González, presidente de la UBPC Felipe Herrera, de Alquízar. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Los Habanos son considerados hace mucho los mejores puros hechos a mano en el mundo. La fama y el reconocimiento también alcanzan a las tierras de regiones del occidente cubano como Vueltabajo y Partido, ambas denominaciones de origen protegidas (DOP).

Vueltabajo, en la occidental provincia de Pinar del Río, es considerada la mejor tierra del planeta para el cultivo del tabaco, y la única donde se obtienen todos los tipos de hoja (capa, capote y tripa). La zona de Partido, al sur de la capital cubana, reúne áreas productoras donde también se cosecha capa empleada en los Habanos.

Como parte del programa del vigésimo segundo Festival del Habano, Cubadebate y otros medios de prensa nacionales y extranjeros visitaron plantaciones dedicadas a la capa para el torcido de exportación, municipio de Alquízar, provincia de Artemisa.

Desde la siembra hasta la cosecha es constante la actividad en la plantación. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

En 630 hectáreas, la empresa Lázaro Peña produce el 60% de la capa que se cosecha en Cuba. El 50% de la capa que se obtiene en las fincas locales El Palmar y El Prado va al surtido de Habanos.

Además del riego por goteo y las grandes áreas de cultivo tapado (la tela regula el efecto del sol para que la hoja salga más grande y más fina, y la protege de enfermedades), la empresa trata el 75% de su tabaco en casas de cura controlada, un método que introdujo en 1987.

En total –explica Armando Trujillo González, presidente de la UBPC Felipe Herrera–, el procesamiento del tabaco hasta llegar a convertirse en un Habano supera los 500 pasos. De ese total, unos 300 corresponden a la agricultura. “Lleva años preparar a un cultivador de tabaco tapado”.

En las casas de cura controlada se asegura que sean constantes los estándares adecuados de humedad y temperatura, para asegurar la calidad de la capa. En la producción de la empresa Lázaro Peña, logran un promedio de 50% de capa de exportación. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Son importantes el conocimiento del cultivo, qué hacer cuando cambia el clima, cómo tratar la hoja en el tránsito por las casas de cura (el 90% de los procesos en la agricultura son manuales). “Nosotros tenemos el clima, el hombre y el conocimiento, y una tradición de siembra de tabaco que data del siglo XVII”, afirma Trujillo.

Manos que con los años y el trabajo han aprendido cómo tratar a la planta de tabaco. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Cada planta da unas 16 hojas, y de cada planta, entre el 60 y el 70% de las hojas tienen características para capa. En dependencia del suelo, cada dos o tres años se rota con otros cultivos, como el plátano, para enriquecerlo.

Es, sin dudas, un cultivo de muchos cuidados y atenciones, primero a la planta, luego a la hoja que va camino hacia las fábricas y las mesas de torcido. Implica un saber hacer que se ha asentado por siglos en estas tierras, y que, como bien recalca el presidente de la UBPC, va pasando de los más veteranos a los más jóvenes, para que no se detenga la magia del Habano.

“Lo que hay que defender del tabaco –dice Trujillo mientras observa una plantación tapada– es su cultura”.

En las casas de cura se prepara la hoja para pasar a las fábricas. La empresa Lázaro Peña cuenta con 28 casas con equipos de cura. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Debe asegurarse que la hoja sea grande y fina y sirva para capa. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Mujeres y hombres trabajan cada día para asegurar la calidad de la cosecha. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

De la zona de Partido sale parte de la hoja para los habanos. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.