
Pintada. Foto: Silvio Rodríguez/Flickr/Cubadebate.
—¿Cómo llega Silvio Rodríguez al mundo de la fotografía?
—Mi interés por la fotografía es de lo más común: cuando yo era niño muy poca gente poseía una cámara fotográfica. La primera vez que vi una fue en el estudio del fotógrafo de San Antonio, Carlos Núñez, que con los años se convertiría en un relevante fotorreportero. En la adolescencia tuve la suerte de trabajar en diferentes publicaciones y de conocer a muchos fotógrafos. En el semanario Mella fui compañero de Ernesto Fernández y de Peroga; en la revista Venceremos de Andrés Vallín y de Ovidio Camejo; en Verde Olivo de Perfecto Romero, de Sergio Canales, de Eutimio Guerra, de Juan Luís Aguilera. Fui vecino de Mario García Joya y de Marucha durante 18 años. Y durante mucho tiempo fui amigo de Alberto Korda. La verdad es que he tenido la suerte de conocer a muy buenos fotógrafos. De cada uno y de todos fui aprendiendo a querer y a interesarme por la fotografía y, por supuesto, por las cámaras.
—En fotografía, ¿cuáles son sus instantes precisos, dignos de quedar atrapados en una foto?
—Dicen que sobre cualquier cosa se puede escribir, que el problema es dar con el modo. En la fotografía dar con el modo pudiera ser cuando ocurre alguno —o varios— de los valores que hacen que una foto sea buena. Hay momentos en los que hay que esperar a que se dé una situación precisa, ciertas condiciones de luz, lo que te obliga a hacer muchos disparos para dar con lo que buscas. Otras veces basta estar ahí con cualquier aparato que pueda registrar lo que pasa.
—¿Cuáles pudieran ser algunos puntos de contacto entre sus canciones y la fotografía?
En la canción puede haber una analogía cuando hablas de la cotidianidad o de una situación extrema, como la guerra o un gran evento humano. En cualquier expresión artística lo excepcional tiene su garra. Pero aunque de todo se pueda hacer una foto, o una canción, el problema siempre va a ser que valga la pena mostrarla.
—Cuando hago fotos trato de que mis fotografiados adviertan lo menos posible mi presencia, ¿cómo logra una persona pública como usted pasar desapercibido para lograr una foto?
—Hay muchos lugares y situaciones en los que un trovador pasa desapercibido, sobre todo cuando anda sin guitarra. Y como hoy en día no es raro que muchos anden con cámaras, mejor que mejor. De todas formas, cuando te conviertas en un fotógrafo demasiado famoso, te recomiendo el zoom.
(Fragmentos de “Entrevista con Silvio Rodríguez: Entre la guitarra y la fotografía”, de Kaloian Santos Cabrera, publicada en La Jiribilla)

Marta. Foto: Silvio Rodríguez/Flickr/Cubadebate.

Amaury. Foto: Silvio Rodríguez/Flickr/Cubadebate.

Gabo y Robaina. Foto: Silvio Rodríguez/Flickr/Cubadebate.

Jungla. Foto: Silvio Rodríguez/Flickr/Cubadebate.

Defensa propia. Foto: Silvio Rodríguez/Flickr/Cubadebate.

Un 5. Foto: Silvio Rodríguez/Flickr/Cubadebate.

Bárbara Llanes. Foto: Silvio Rodríguez/Flickr/Cubadebate.

Cojímar. Foto: Silvio Rodríguez/Flickr/Cubadebate.