
Interior de la casa del poeta Oriolano. Foto: Jennifer Romero.
Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad, y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra.
No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando.
Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo!
¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!
Pablo Neruda

Parte de la casa y mural de Miguel Hernández junto a las faldas de la Sierra Oriolana. Foto: Jennifer Romero.

Cocina de la casa del poeta oriolano. Foto: Jennifer Romero.

Habitación de Miguel Hernández. Foto: Jennifer Romero.

Alpargatas y maleta, pertenecientes al poeta. Foto: Jennifer Romero.

Detalles de la habitación de Miguel Hernández. Foto: Jennifer Romero.

Establo para la cría de cabras. Foto: Jennifer Romero.

Detalles de la casa de Miguel Hernández. Foto: Jennifer Romero.

Parte de la casa y mural de Miguel Hernández junto a las faldas de la Sierra Oriolana. Foto: Jennifer Romero.

Vistas de la casa del poeta de Orihuela. Foto: Jennifer Romero.

Fragmento del poema ´´Sonreídme´´ del poeta español. Foto: Jennifer Romero.

Detalles del patio de la casa de Miguel Hernández. Foto: Jennifer Romero.