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Silvio en Nicaro: Naufragios

Presentación de Silvio Rodríguez, Niurka González, Trovarroco y Oliver Valdés en Mayarí, con Frank Fernández y Víctor Casaus como invitados.

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Ex fábrica de níquel Comandante René Ramos Latour, actual empresa de servicios NicartoTec. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

Era el 31 de diciembre de 2012, y con el año se iba la vida de la fábrica de níquel Comandante René Ramos Latour. Como en los estertores de la muerte, como aliento postrer, sonó agónico al cabo de setenta años el último silbido de la mole de hierro. “Era un lamento”, cuenta Sara Remedios.

“…el operador lo hizo largo largo, hasta que el vapor se extinguió. Donde yo estaba había una brigada de hombres solamente. Y todo el mundo estaba llorando. Hasta que se apagó la última candelita del horno. Y ahí… ya: este silencio”, nos dijo.

Nicaro perdió ese día el latido que Sara Remedios le conoció en el año 58 cuando nació. El mismo que le conocieron su abuelo, su madre y su padre, que trabajaron en la fábrica. Y perdió Sara ese día el ruido cercano de sus propios treinta años de trabajo.

Dicen –ahora– que más o menos es ese el tiempo que llevaba la fábrica funcionando mal. Que poco –ningún– mantenimiento, que obsolescencia tecnológica, que el níquel y los altos precios, que planes desarticulados de las posibilidades reales. Pero nada de esto se sabía.

De Nicaro Corporation antes de 1959, pasando por cinco décadas de Comandante Ramos Latour al reciente rebautizo como NicaroTec, una empresa de servicios –aunque el Comandante holguinero permanece como mártir de la entidad, aclara la dirección–. “La solución es donde estamos ahora”, dice responsablemente el director, “el problema lo teníamos antes de esto”.

Pero los trabajadores y la comunidad se empeñan en padecer la solución y añorar el problema. Curiosa gente esta. Y vaya si han sido entrenados en el optimismo, en la conversión de reveses en victorias, en los Nicaro presente –y presente de verdad–, en pasos al frente, al costado, diagonales… Algunos se contentan con que tienen “un año de beneficio y otro de prórroga” en que conservarán sus salarios como hasta la paralización, con que ahora son un esencial productor de chatarra, y con que la vegetación ha sacado un verde que no le conocían, que no sabían que tenía.

La gloria de La Primera Empresa En El Mundo que aplicara su método de extracción y procesamiento del níquel, la Promesa Económica, se revierte en la debacle de números rojos, condenada un día cualquiera de algún año. Pero, como si bajara la orientación, no debe perderse el sentido de pertenencia.

En Nicaro la gente no usaba relojes porque el silbato de la fábrica regía la vida, como campanada de la iglesia central en pueblo chiquito. Cuentan que una nicarense que estaba fuera de Cuba cuando empezó el proceso, vino de vacaciones y se las ingenió –cosa difícil porque el complejo industrial estalla en el horizonte desde todos los rincones del lugar– para no tener la visión inevitable del desmantelamiento.

“Hacía un año que la gente comentaba que esto venía. Pero decíamos que era mentira. Estábamos convencidos, dice Sara, de que Nicaro no se iba a cerrar. Cuando supe lo contrario, me sucedió lo que al 99% de la gente aquí... –Y trata, sin éxito, de ahogar en la garganta un torrente que viene desde abajo, desde el centro.

Nicaro no se iba a cerrar. No la industria, no la fábrica, no la producción… cerrar la René Ramos era –palabras-cuerpo que el pensamiento habita– cerrar Nicaro.

Hoy en Nicaro “no hay un cine, no hay un café, está oscuro, no hay iluminación, la vida cultural muy limitada. Desde un ciclón en 2007, cuando se destruyó el cine, dijeron que se haría una discoteca. Ahora no tenemos ni cine ni discoteca. Hacíamos unas olimpiadas, los Juegos Caroni, pero se detuvieron por falta de dinero”.

“Confieso que no quiero pensar en el futuro. O sí pienso en él, pero no lo visualizo porque las dos visiones que encuentro son: Nicaro apagado, como ha pasado en todos los lugares donde han cerrado centrales azucareros; o abierto al turismo”. “Pero yo vivo frente al mar y cuando el mar amanece lindo, ya yo tengo para estar contenta en el día”, intenta vencer Sara.

“Por Nicaro, por el drama que hay alrededor del níquel… todo lo que estaba depositado en esa riqueza y que las circunstancias nos ha devaluado (…) y todo lo que eso significa moralmente y de amargura para nuestra gente, nuestro pueblo”: cuenta Silvio por qué llega la gira a Holguín.

El la otrora fábrica, hoy empresa de servicios, hay una coincidencia extraña: más de un almanaque, como los relojes en los naufragios, está detenido en 2012. El de Sara Remedios, por ejemplo.

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El cine de Nicaro, deshabilitado desde el huracán Sandy, lleno de murciélagos en espera de reabrir como discoteca, como cine, como algo... Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

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Chatarra cercana. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

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Barco encayado en las proximidades de la industria. "Es como el símbolo de nosotros ahora", comenta una lugareña. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

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Sara Remedios poco antes del concierto de Silvio Rodríguez en Nicaro. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

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"Por el drama de Nicaro"... dijera Silvio. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

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Silvio cuenta el por qué de su visita. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

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Niurka toca bajo cielo despejado como lo hiciera bajo aguacero en Mayarí. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

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En el público. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

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Sara y otros trabajadores piden que salvar del desmontaje al menos una línea de producción para conservarla como museo. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.

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Enzo, a cargo del sonido, un "invisible imprescindible" diría Silvio. Al fondo, el escenario. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.