Por Yuleiky Obregón Macías

Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
En tiempos de amores intempestivos -también de desamores- me complace descubrir el amor. No en las presunciones del yo; tampoco en las trivialidades del término; y sí en la cotidianidad.
Justo esa mezcla de vida y rutina -muchas veces ceñida por los desafueros de la existencia- nos regala a Florencio y a Emelina.
Pareja de centenarios muy próximos a sus 75 años de comunión conyugal.
En la tranquilidad de un hogar espirituano obsequian su intimidad.
Ahora sintetizadas en caricias que se imponen a los contratiempos de la longevidad. Aun, con algunos sentidos opacados por los años -a veces hasta la memoria- se descubren el uno al otro en un gesto apasionado, en una mirada de ternura.
Apoyados por manos afectivas todavía comparten el café mañanero, la comida a la mesa y disfrutan del sueño acurrucado.
Florencio Pérez Luis proyecta la fortaleza de los llegados del viejo continente y el rigor del trabajo duro. Pero papeles amarillentos delatan al hombre sensible y saleroso cuando escribe a su amada:
“recibe el aprecio de este tu novio que te quiere y no te olvida un segundo. Cuéntame si has tenido algún pretendiente.”
Emelina Gómez Hernández conserva las emociones de la novia, la consagración de la esposa y también los deseos de una amante cuando recuerda haber inspirado versos como: “yo solamente persigo/ un amor sin falsedad/dirigirte y adorarte/con fervor acariciarte/ y hacerte mi felicidad.”
Ella rememora también momentos azarosos derivados de padres con posturas adversas a un noviazgo de diferente linaje, los hijos en común.
Recuerda con claridad absoluta que se conocieron cuando el ciclón de Santa Cruz, que el noviazgo comenzó un primero de marzo y que se casaron el día de la Caridad. Hoy se mantiene alerta ante enfermedades, medicamentos, a veces
obligadas ausencias.
Algunos asociarán el prodigio a lo arcaico o lo catalogarán de anacrónico con este milenio. Otros encontraran esperanza. Yo descubrí, en Florencio y Emelina, lo que significa amar.
Ella es contundente cuando esta reportera inquiere:
-¿Tú lo quieres mucho?
-¡Con la vida!

Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.