Esperaron trece años para volver a saborear las mieles del triunfo, y lo hicieron otra vez bajo el mando de Alfonso Urquiola y en la simbólica Serie 50, la que todos querían ganar.
Con el último out Pinar del Río estalló en júbilo y las congas improvisadas llenaron de alegría y sonidos las calles de la ciudad capital y otros poblados. Una nueva generación de peloteros pinareños se emparentaba en la gloria a la de Casanova, Linares, Rogelio García, Juan Castro, Alfonso Urquiola, Giraldo González, Jesús Guerra, Fernando Hernández, José Miguel Pineda, Jorge Fuentes y otros grandes de la pelota cubana.




