Si tomas guarapo por la "madrugá"...

Empinarse una jarra de cristal con guarapo bien frío es en estos días de calor implacable un acto de placer. Lo fascinante de ese jugo de la caña de azúcar -señora llegada aquí desde Asia, de manos de los españoles- es que, si no se bebe a solo segundos de haberse extraído en un pequeño trapiche, se pone oscuro, como mustio. Por eso tomar buen guarapo no puede ser un acto en solitario, abriendo un frasco sellado, sino la concurrencia de más de un caminante en busca del oasis.