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	<title>Comentarios en: El Barbero de esta Villa</title>
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	<description>Cubadebate, Contra el Terrorismo Mediático</description>
	<pubDate>Thu, 24 May 2012 16:14:57 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Alexander Blanca</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/fotorreportajes/2010/03/18/el-barbero-de-la-villa/comment-page-1/#comment-27815</link>
		<dc:creator>Alexander Blanca</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 03:56:45 +0000</pubDate>
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		<description>Alina, el Dr. Julio le esta retando para utilizar esa capacidad intelectual que el domina de citar a Jose Martí.
Que me dice Usted, y también a Kaloian; de comentar algo sobre su profesión.

Alexander Blanca</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Alina, el Dr. Julio le esta retando para utilizar esa capacidad intelectual que el domina de citar a Jose Martí.<br />
Que me dice Usted, y también a Kaloian; de comentar algo sobre su profesión.</p>
<p>Alexander Blanca</p>
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		<title>Por: Juan Castro</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/fotorreportajes/2010/03/18/el-barbero-de-la-villa/comment-page-1/#comment-27671</link>
		<dc:creator>Juan Castro</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 20:06:15 +0000</pubDate>
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		<description>BARBEROS:

MI TIO BLASITO ES EL BARBERO DEL PUEBLO, UN TIPO DEMASIADO HABLANTÍN A VECES HASTA ENFADA, PERO ALGO SIMPÁTICO.
PERO UN DÍA LLEGA UN FUEREÑO A CORTARSE EL PELO ESPERA SU TURNO PERO OBSERVANDO AL TIO; Y CUANDO AQUEL HOMBRE SE SIENTA EN EL SILLÓN EL TIO BLASITO LE PREGUNTA: COMO QUIERE QUE SE LO CORTE, AMIGO ?
 !CALLADO! CONTESTÓ EL HOMBRE.

GRACIAS AL EQUIPO DE FOTORREPORTAJE POR HACERME RECORDAD A MI TIO BLASITO QUIEN MURIÓ HACE VEINTE AÑOS.

JUAN CASTRO.
SALUDOS.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>BARBEROS:</p>
<p>MI TIO BLASITO ES EL BARBERO DEL PUEBLO, UN TIPO DEMASIADO HABLANTÍN A VECES HASTA ENFADA, PERO ALGO SIMPÁTICO.<br />
PERO UN DÍA LLEGA UN FUEREÑO A CORTARSE EL PELO ESPERA SU TURNO PERO OBSERVANDO AL TIO; Y CUANDO AQUEL HOMBRE SE SIENTA EN EL SILLÓN EL TIO BLASITO LE PREGUNTA: COMO QUIERE QUE SE LO CORTE, AMIGO ?<br />
 !CALLADO! CONTESTÓ EL HOMBRE.</p>
<p>GRACIAS AL EQUIPO DE FOTORREPORTAJE POR HACERME RECORDAD A MI TIO BLASITO QUIEN MURIÓ HACE VEINTE AÑOS.</p>
<p>JUAN CASTRO.<br />
SALUDOS.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Julio C. Hernández</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/fotorreportajes/2010/03/18/el-barbero-de-la-villa/comment-page-1/#comment-27619</link>
		<dc:creator>Julio C. Hernández</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 17:50:26 +0000</pubDate>
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		<description>Sin darme cuenta me he convertido en un adicto a esta sección de fotorreportajes. Obligado a siempre felicitar a los autores –Alina y Kaloián– y espero que nunca tenga que decir lo contrario.

Como pudimos ver en un fotorreportaje anterior –«Los indispensables»–, ninguna profesión es infecunda. ¡Los barberos! ¡Qué tema! ¿Por dónde empezar? Tienen de todo, historias, evolución, elogios, críticas –que pueden ser muchas–, y hasta… ¡un día para celebrar!

Empezaré por la historia. Es sorprendente conocer que los primeros fígaros aparecieron en Egipto, en momentos en que el hombre desarrolló con la metalurgia, las aleaciones de cobre y estaño (Edad del Bronce). Pienso que no convinieron que surgieran antes, por ser inimaginable una navaja o una tijera de piedra o hierro. ¡Pesan mucho y no alcanzan el filo requerido! Y se corría así el gran peligro de que separaran dolorosamente –siempre por accidente– la cabeza del resto del cuerpo. ¡Qué manera más elegante para decir «degollar»!
Pero quizás, lo más apasionante de la historia fue saber, que en algún momento los barberos fueron nuestros dentistas y médicos, a la misma vez. Se conocieron en aquel entonces como «barberos-cirujanos». Y como clase social importante, no pocas veces mostraban su malestar al verse equiparados con «sacamuelas» y «charlatanes». Somos dichosos, de que nuestros antepasados les retiraron oportunamente el salario de médicos, al darse cuenta de que lo que mejor hacían era afeitar y cortar el cabello. Y por el camino que van, dentro de poco seguro que les quitan también el salario por afeitar.

¿Qué curioso? Vieron cómo el barbero de barba cobra lo mismo –5 pesos– por pelar y por afeitar. Seguro se miró al espejo, como el personaje de «Mimismo», y pensó… que era lo equivalente la cantidad de pelo.

Así y todo, todavía en nuestros días el barbero debe estar presente en algún momento de nuestras vidas. ¿Conocen algún pueblo que no tenga barbería?

«El pueblo que no tiene barbería, tampoco tiene iglesia». 

Desde sus inicios, la barbería ha sido sitio imprescindible para los hombres, porque para ser caballero era necesario exhibirse bien pelado y afeitado. Es un lugar que se ha prestado y se presta para la confesión, el debate, y la discusión. ¿No lo han notado? Los disertantes hablan mirándose al espejo cuando tienen la oportunidad. Creo que esa es una de las condiciones únicas que pueden generar tanta confianza y familiaridad dentro de una barbería. Pero solo la conversación puede llegar hasta un punto crítico, cuando el barbero decide «poner fin». Ha tomado esa decisión una vez que ha percibido que la frontera del comentario llega al terreno del comprometimiento. Y una de las tácticas más empleadas para lograr cortar el hilo de la conversación, es mediante la combinación de tres armas poderosas: el mutismo, la seriedad y un corte de cabello doloroso.

¿Quién no ha visitado una barbería en estos días de «semifinales de pelota» y de un Industriales clasificado contra todo pronóstico? Las barberías son verdaderas «esquinas calientes», donde la pasión del cubano se exacerba, los mejores comentaristas deportivos pueden encontrar sus sustitutos, las mejores decisiones de jugadas son elogiadas, a las pifias le «dan cuero», y donde casi siempre el director del equipo de pelota «metió la pata ayer». Entonces la barbería es también una Universidad de experiencias múltiples.

Esta profesión también tiene un día de fiesta. Cada 27 de diciembre se celebra el «Día del Barbero y el Peluquero», en memoria de Juan Valdés Veitía, un revolucionario que fue poeta, periodista y… barbero.

Después de tantas cosas, no me atrevo a pronunciar críticas e infortunios. No correré el riesgo de que mi barbero lea este comentario y utilice vengativamente una tijera amellada, me obligue a pedir el último o empiece a cobrar… de más –sin querer lo eché pa´lante–. Solo decir, que no me queda más remedio que visitarlo ¡hasta el último pelo!

Alina, otra vez gracias a y. A Cubadebate también gracias por darme la oportunidad de colaborar con este comentario, que inmensamente motivado he hecho con pasión y placer. Como ya es costumbre en mí, sólo queda deleitarlos con un fragmento de un escrito de nuestro José Martí, donde sorpresivamente está involucrado un barbero. Les aseguro que una vez más los hará meditar, embriagados también por la acostumbrada belleza de su prosa. En abril de 1887 en una carta dirigida a su amigo Fermín Valdés Domínguez, Martí escribió:

«No en balde un barbero que me pelaba ayer, viendo como ya el pelo me clarea por donde los curas llevan la corona, me dijo muy solícitamente: “ iSupongo que Ud. querrá ocultar la tendencia!” No la oculto, Fermín, pero sería bueno que un poco de paz viniese a sujetar estos cabellos fugitivos.»</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Sin darme cuenta me he convertido en un adicto a esta sección de fotorreportajes. Obligado a siempre felicitar a los autores –Alina y Kaloián– y espero que nunca tenga que decir lo contrario.</p>
<p>Como pudimos ver en un fotorreportaje anterior –«Los indispensables»–, ninguna profesión es infecunda. ¡Los barberos! ¡Qué tema! ¿Por dónde empezar? Tienen de todo, historias, evolución, elogios, críticas –que pueden ser muchas–, y hasta… ¡un día para celebrar!</p>
<p>Empezaré por la historia. Es sorprendente conocer que los primeros fígaros aparecieron en Egipto, en momentos en que el hombre desarrolló con la metalurgia, las aleaciones de cobre y estaño (Edad del Bronce). Pienso que no convinieron que surgieran antes, por ser inimaginable una navaja o una tijera de piedra o hierro. ¡Pesan mucho y no alcanzan el filo requerido! Y se corría así el gran peligro de que separaran dolorosamente –siempre por accidente– la cabeza del resto del cuerpo. ¡Qué manera más elegante para decir «degollar»!<br />
Pero quizás, lo más apasionante de la historia fue saber, que en algún momento los barberos fueron nuestros dentistas y médicos, a la misma vez. Se conocieron en aquel entonces como «barberos-cirujanos». Y como clase social importante, no pocas veces mostraban su malestar al verse equiparados con «sacamuelas» y «charlatanes». Somos dichosos, de que nuestros antepasados les retiraron oportunamente el salario de médicos, al darse cuenta de que lo que mejor hacían era afeitar y cortar el cabello. Y por el camino que van, dentro de poco seguro que les quitan también el salario por afeitar.</p>
<p>¿Qué curioso? Vieron cómo el barbero de barba cobra lo mismo –5 pesos– por pelar y por afeitar. Seguro se miró al espejo, como el personaje de «Mimismo», y pensó… que era lo equivalente la cantidad de pelo.</p>
<p>Así y todo, todavía en nuestros días el barbero debe estar presente en algún momento de nuestras vidas. ¿Conocen algún pueblo que no tenga barbería?</p>
<p>«El pueblo que no tiene barbería, tampoco tiene iglesia». </p>
<p>Desde sus inicios, la barbería ha sido sitio imprescindible para los hombres, porque para ser caballero era necesario exhibirse bien pelado y afeitado. Es un lugar que se ha prestado y se presta para la confesión, el debate, y la discusión. ¿No lo han notado? Los disertantes hablan mirándose al espejo cuando tienen la oportunidad. Creo que esa es una de las condiciones únicas que pueden generar tanta confianza y familiaridad dentro de una barbería. Pero solo la conversación puede llegar hasta un punto crítico, cuando el barbero decide «poner fin». Ha tomado esa decisión una vez que ha percibido que la frontera del comentario llega al terreno del comprometimiento. Y una de las tácticas más empleadas para lograr cortar el hilo de la conversación, es mediante la combinación de tres armas poderosas: el mutismo, la seriedad y un corte de cabello doloroso.</p>
<p>¿Quién no ha visitado una barbería en estos días de «semifinales de pelota» y de un Industriales clasificado contra todo pronóstico? Las barberías son verdaderas «esquinas calientes», donde la pasión del cubano se exacerba, los mejores comentaristas deportivos pueden encontrar sus sustitutos, las mejores decisiones de jugadas son elogiadas, a las pifias le «dan cuero», y donde casi siempre el director del equipo de pelota «metió la pata ayer». Entonces la barbería es también una Universidad de experiencias múltiples.</p>
<p>Esta profesión también tiene un día de fiesta. Cada 27 de diciembre se celebra el «Día del Barbero y el Peluquero», en memoria de Juan Valdés Veitía, un revolucionario que fue poeta, periodista y… barbero.</p>
<p>Después de tantas cosas, no me atrevo a pronunciar críticas e infortunios. No correré el riesgo de que mi barbero lea este comentario y utilice vengativamente una tijera amellada, me obligue a pedir el último o empiece a cobrar… de más –sin querer lo eché pa´lante–. Solo decir, que no me queda más remedio que visitarlo ¡hasta el último pelo!</p>
<p>Alina, otra vez gracias a y. A Cubadebate también gracias por darme la oportunidad de colaborar con este comentario, que inmensamente motivado he hecho con pasión y placer. Como ya es costumbre en mí, sólo queda deleitarlos con un fragmento de un escrito de nuestro José Martí, donde sorpresivamente está involucrado un barbero. Les aseguro que una vez más los hará meditar, embriagados también por la acostumbrada belleza de su prosa. En abril de 1887 en una carta dirigida a su amigo Fermín Valdés Domínguez, Martí escribió:</p>
<p>«No en balde un barbero que me pelaba ayer, viendo como ya el pelo me clarea por donde los curas llevan la corona, me dijo muy solícitamente: “ iSupongo que Ud. querrá ocultar la tendencia!” No la oculto, Fermín, pero sería bueno que un poco de paz viniese a sujetar estos cabellos fugitivos.»</p>
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		<title>Por: Eddy Nápoles</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/fotorreportajes/2010/03/18/el-barbero-de-la-villa/comment-page-1/#comment-27564</link>
		<dc:creator>Eddy Nápoles</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 16:09:38 +0000</pubDate>
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		<description>Buen trabajo dedicado a esos que no solo nos mantienen el cabello con el corte adecuado, sino también a ese filósofo popular que cada día nos tiene algo nuevo que contar del barrio, del deporte, de la vida, a todos ellos, mis saludos.....</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Buen trabajo dedicado a esos que no solo nos mantienen el cabello con el corte adecuado, sino también a ese filósofo popular que cada día nos tiene algo nuevo que contar del barrio, del deporte, de la vida, a todos ellos, mis saludos&#8230;..</p>
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		<title>Por: MICHELL PINO</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/fotorreportajes/2010/03/18/el-barbero-de-la-villa/comment-page-1/#comment-27504</link>
		<dc:creator>MICHELL PINO</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 14:20:19 +0000</pubDate>
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		<description>SALUDOS A TODOS NUESTROS BARBEROS....</description>
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	<item>
		<title>Por: Carlos Valdés Sarmiento.</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/fotorreportajes/2010/03/18/el-barbero-de-la-villa/comment-page-1/#comment-27464</link>
		<dc:creator>Carlos Valdés Sarmiento.</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 12:38:36 +0000</pubDate>
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		<description>Me gusta mucho este fotorreportaje, primero las fotos no son de barberías de lujo, sino de las populares, los versos de Eliseo Diego me recordaron que mi iniciación en la lectura de Bohemia, Carteles y los periódicos fue en las barberías, mi padre me dejaba en manos del barbero y muchas veces demoraba en pasar a recogerme, las barberías eran verdaderas tertulias permanentes, existían barberos que conocían historia como Eusebio Leal, o de meteorología como Rubiera, me llamó siempre la atención lo serio de los temas tratados, no había, violencia ni sexo ni lenguaje de adulto; gracias al equipo por recordarme a mi primer barbero, que además de pelarme me introdujo en el difícil mundo de la sociología practica.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Me gusta mucho este fotorreportaje, primero las fotos no son de barberías de lujo, sino de las populares, los versos de Eliseo Diego me recordaron que mi iniciación en la lectura de Bohemia, Carteles y los periódicos fue en las barberías, mi padre me dejaba en manos del barbero y muchas veces demoraba en pasar a recogerme, las barberías eran verdaderas tertulias permanentes, existían barberos que conocían historia como Eusebio Leal, o de meteorología como Rubiera, me llamó siempre la atención lo serio de los temas tratados, no había, violencia ni sexo ni lenguaje de adulto; gracias al equipo por recordarme a mi primer barbero, que además de pelarme me introdujo en el difícil mundo de la sociología practica.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Olimpio Rodriguez Santos</title>
		<link>http://www.cubadebate.cu/fotorreportajes/2010/03/18/el-barbero-de-la-villa/comment-page-1/#comment-27460</link>
		<dc:creator>Olimpio Rodriguez Santos</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 12:19:06 +0000</pubDate>
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		<description>SIEMPRE HA SIDO EL BARBERO UN TIPO SIMPATICO DEL BARRIO AUNQUE EN ESTAS FOTOS NO LO PARECE ASI


Dr. Olimpio Rodríguez Santos
Especialista II Grado en Alergología
Prof. Facultad de Comunicación Universidad “Ignacio Agramonte” 
Prof. I.S.C.M. “Carlos J. Finlay” Camagüey Cuba

E-Mail: olimpiors@finlay.cmw.sld.cu</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>SIEMPRE HA SIDO EL BARBERO UN TIPO SIMPATICO DEL BARRIO AUNQUE EN ESTAS FOTOS NO LO PARECE ASI</p>
<p>Dr. Olimpio Rodríguez Santos<br />
Especialista II Grado en Alergología<br />
Prof. Facultad de Comunicación Universidad “Ignacio Agramonte”<br />
Prof. I.S.C.M. “Carlos J. Finlay” Camagüey Cuba</p>
<p>E-Mail: <a href="mailto:olimpiors@finlay.cmw.sld.cu">olimpiors@finlay.cmw.sld.cu</a></p>
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