Los pinareños se radican fuera de su territorio natal menos que orientales o camagüeyanos, y no se molestan porque en los chistes los sigan tratando como torpes, bobos o despistados. Los pinareños suelen escuchar lo que les cuentas y, ante la narración de una hazaña o el testimonio de un disparate, exclaman con ese candor singular del extremo occidente de Cuba: ¡Alaba’o!
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo