
Son japoneses. De apellido UBE.
Bakú.- Ella sonrío con la acostumbrada parsimonia asiática que revela alegría, pero sin festejos de más. Él marcó con los cinco dedos de sus manos el número de títulos que alcanzaba y también sonrío idéntico a su hermana. Rompieron el protocolo solo con un beso antes de la premiación. Son japoneses. De apellido UBE. Y son nuevamente los campeones mundiales de judo en las divisiones de 52 kg y 66 kg, respectivamente.
Quizás pasen muchos años para que se repita este fenómeno de perfección, entrega, coincidencia y amor a este milenario arte marcial. Los hermanos Uta e Hifume Abe son archivos vivos de doradas universales. Ella llegó a seis y adelantó en la conferencia de prensa que quiere sumar 10 en su carrera deportiva. Él tuvo más rivalidad esta vez, pero nadie puso en duda su quinta corona.
Aunque el calendario y la suerte pocas veces se dan la mano en este tipo de certámenes, por cuarta ocasión triunfaron el mismo día (con apenas minutos de diferencia) y para hacerlo más especial, lo hicieron en la ciudad donde en 2018 comenzaron la seguidilla de triunfar juntos: Bakú.
Pero este 5 de octubre hubo más coincidencias para ellos. Ambos discutieron los títulos ante adversarios españoles: Arianne Toro Soler y David García Torne, a quienes no aplastaron con arrogancia, sino con la técnica más depurada. Uta necesitó regla de oro, Hifume apenas 8 segundos. Y como si no bastara, se sentaron juntos en la conferencia de prensa y volvieron a tener palabras de reencuentro y admiración para sus entrenadores y la familia que un día los llevaron a un Dojo con tan solo cinco años.
Japón suma mútiples campeones mundiales y olímpicos en su historia, pero jamás habían tenido unos hermanos tan ilustres y estables, con tantas coronas universales y olímpicas en sus vitrinas. Uta no pierde desde el 2018 hasta la fecha en ninguna lid mundial e Hifume solo resbaló en 2019 y 2025, cuando terminó con bronce.
Para los periodistas las preguntas también constituyen un reto. Porque ya sabemos que ella se inspiró en él para practicar judo; que no les gustan ver las peleas finales de cada uno como cábala de la buena suerte y que no piensan retirarse por el momento pues quieren llegar a sumar 20 oros en total en estos campeonato mundiales.
En esta ocasión, no pude ni siquiera pedirles una foto similar a la del 2018 cuando otra crónica nacida de aquellos oros brotó en media hora. Sí advertí en la mirada de ellos la esencia de este deporte, la filosofía inicial de Jigoro Kano: "ser mejores seres humanos desde la practica del judo". Y entonces quedé complacido con haberlos visto competir todos estos años.
Polanco no pudo pasar del primer combate
La carta de Cuba en esta segunda fecha, Orlando Polanco (66 kg), vio esfumarse su sueño de igualar o superar el quinto lugar del pasado torneo, al ceder en su primera pelea ante el chino Ziyang Xue por ippón (tres shidos), con quien nunca había entablado combate.
Polanco se mostró algo fuera de su ritmo y apenas pudo atacar al asiático, quien llevó el ritmo todo el tiempo y obligó al antillano a defenderse sin poder realizar ataques efectivos. “Me sentía bien físicamente, pero quizás tanto tiempo sin competir a este nivel me pasó factura. Espero tener una mejor actuación en el torneo por equipos”, comentó el campeón regional y continental.
Este martes hará su debut oficial en campeonatos del orbe, Lian Benavides (57 kg), quien se convertirá en la tercera presencia cubana en este torneo, donde participan 93 naciones y 622 judocas.