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Por el bienestar animal: ¿Maltrato animal? (2)

Imagen creada con IA usando ChatGPT.

La semana anterior en la que revisamos, el contenido del Decreto Ley 31/2021 se pudo apreciar que indudablemente refleja, que de cumplirse más conscientemente por la población, se evitarían diferentes actos de maltrato o daños a los animales.

Maltrato animal no es solo abusar, lesionar o atentar contra la vida (biocidio), sin embargo esas son las formas que las personas comúnmente reconocen como tal y que rechazan, cuestionan, critican y denuncian.  Pero otras tantas cuestiones que dañan la salud y el bienestar de un animal de cualquier especie, suceden a la vista de muchos y no se valoran como actos de maltrato precisamente, a pesar de que impliquen negligencia, irresponsabilidad, perjuicio e incomodidad, que afecten la salud animal y por eso, ni son reprochadas, ni denunciadas y en fin que siendo igual formas de maltrato, transcurren inadvertidas.

Realmente cuesta mucho comprender que cuando se practican otras afectaciones a un animal, muchas personas ni las perciban. Es como si no se valorara que al igual que nosotros, son seres vivos que sienten, padecen y sufren. Resulta como si se desconociera la historia natural, la evolución de las especies, lo aprendido en la escuela mediante el mundo en que vivimos o la biología impartida desde la secundaria. Es como si en los medios de comunicación no se aportara suficiente información a través de noticias, comentarios, filmes, documentales, videos, programas informativos, educativos y científicos sobre el maravilloso mundo animal.

En Cuba, desde los primeros años del proceso revolucionario se erradicó el analfabetismo, se exhibe como logro su sistema educativo que hoy abarca desde la primera infancia hasta la pre universitaria y técnica, más con todo un vasto sistema de educación superior, pues siendo un pequeño país, posee alrededor de cincuenta centros de enseñanza superior, por lo que la cultura respecto a la salud y el  bienestar animal, es abarcadora y debe corresponderse con favorable actitud y una tenencia altamente responsable. Se supone que todo esto, puede hacer posible una gran preocupación, cuidado y atención a los animales de las diferentes categorías y lamentablemente, no ocurre siempre así.

A pesar de que son muchas las críticas en las redes sociales sobre maltrato animal, no todos los hechos se canalizan correctamente en el sistema de quejas y denuncias que se ha establecido por el Centro Nacional de Sanidad Animal (CENASA) y que se ejecuta a través de los Departamentos Provinciales de Sanidad Animal.  Un sistema que funciona a partir de que se formula una queja o denuncia adecuadamente, por vía telefónica, correo electrónico o en versión escrita y se desencadena su accionar en dichos departamentos. Es adecuada la gestión, cuando se describe qué ocurrió, quien lo realizó, cuándo y dónde, con claridad y exactitud, para que el personal veterinario pueda realizar la investigación del caso y aplique las medidas correctivas y las contravenciones que correspondan. Las estadísticas de sanidad animal demuestran que aquellas denuncias presentadas correctamente y comprobadas, cuentan con la actuación del sistema veterinario y que se han aplicado las correspondientes contravenciones.

Muchas personas se quejan porque consideran bajo el monto de las multas impuestas a los que cometen actos de maltrato animal. Este asunto que ya se había revisado, dado que esos montos se establecieron de acuerdo a otras circunstancias, pues el Decreto Ley y el Reglamento No. 38, entraron vigor en julio del 2021.

Ahora habrá otra norma jurídica “Del Regimen General de Contravenciones y Sanciones Administrativas” No. 177 del año 2025, que se encuentra en proceso de implementación por todos los organismos de la administración central del estado, y que el Ministerio de la Agricultura también trabaja en ajustar a la misma su marco sancionatorio que será más severo y ajustado a los tiempos actuales.

Hemos escuchado criterios de personas que se identifican como responsables, protectores o defensores de animales, que piden la aplicación de medidas más severas o muy severas, tales como la privación de libertad y hasta aplicación de la pena de muerte para aquellos que maltratan a los animales.

Es prudente decir, que las medidas correctivas previstas en el marco legal es aplicar contravenciones acordes a la severidad del hecho y a otras condicionantes y que conforme a la nueva norma jurídica, se aplicarán a través de cuotas, no de cuantías, según el hecho, por lo que podrán ser muy elevadas. También es oportuno reiterar  que las quejas y denuncias se presentan al sistema de la sanidad animal y que las autoridades de la Policía Nacional Revolucionaria, sólo deben actuar cuando hay alteración del orden público o afectación a la tranquilidad ciudadana.

Cuando los animales maltratados se encuentren en centros de producción, sean de cría en patios y traspatios, estén ubicados en centros de investigación, unidades docentes, en zoológicos, acuarios, rodeos u otras  instalaciones, están bajo la custodia de esas entidades y lógicamente tienen alta responsabilidad en el cumplimiento de las medidas que aseguren la vida de esos animales y el deber de dar respuesta ante situaciones, respecto a cualquier afectación por maltrato.

El código penal cubano, a pesar de no contener directamente ningún tipo delictivo que que proteja directamente como bien jurídico a los animales, si relaciona algunas figuras delictivas, que de forma indirecta protegen su bienestar, tales como, los sabotajes  en centros de investigación, cría o desarrollo de especies animales; que el veterinario no de cuenta a las autoridades sanitarias competentes de los casos de enfermedades transmisibles señaladas en los reglamentos, que conozca por razón de su profesión; en casos de infracción de las normas para prevenir, controlar y erradicar enfermedades y plagas de animales y finalmente, respecto a los que utilicen animales en la ejecución del juego ilícito y los somete a maltratos físicos y mentales.

Siendo sincera, creo que si todos cooperamos y desarrollamos tantas posibles acciones de corte educativo, si se aplica la nueva norma jurídica para situaciones relacionadas con este asunto y con un trabajo perseverante dirigido hacia esas personas inescrupulosas e inconcientes que maltratan a los animales, lograremos que vayan disminuyendo estos hechos en nuestros entornos, en cuadras, barrios, consejos populares y municipios, ir minimizando esas incorrectas actuaciones y lograr su desaparición. Precisar quienes son las personas que asiduamente maltratan de una u otra forma a los animales, denunciarlos formalmente, aplicarles las medidas que correspondan y evaluarlos si fuera necesario, desde la psicología y la salud mental, para definir si en algún caso, esa incorrecta conducta, se asocia a algún problema de salud mental, que pueda padecer la persona que maltrata a los animales recurrentemente.

A escala internacional, se han realizado estudios en prisioneros con sanciones aplicadas por violencia extrema contra familiares u otras personas, que han revelado que esas conductas de maltrato, tuvieron como antecedentes el maltrato animal en niños, adolescentes y jóvenes con problemas de comportamiento y procedentes de hogares y familias disfuncionales. Y respecto a la severidad de las sanciones, pienso que en nuestra sociedad sería más loable, trabajar arduamente por cambiar esa negativa conducta, haciendo el trabajo social que corresponda, para desaparecer esas acciones de maltrato hacia los animales que además de ser hechos crueles, deforman a los niños y adolescentes de nuestro país, en una sociedad que se empeña y esfuerza,  para garantizar una mejor educación para todos.

Volviendo los posibles maltratos inadvertidos, mencionemos hechos que suceden con asiduidad:

-Asumir la tenencia de mascotas sin conocer previamente cúal es su manejo .zootécnico, es decir asumirlas sin poseer conocimiento alguno sobre la especie o   raza.

-Criar en viviendas familiares a animales de fauna, sin permitirles permanecer en su medio natural.

-Dejar a un animal encerrado durante horas o días, mas en un lugares oscuros, amarrados, sin agua segura y alimentos sanos.

-No aplicar vacunas que permitan la inmunización contra enfermedades graves de los animales, más cuando resulten obligatorias.

-Mantener animales domésticos sobre todo en verano, en áreas no techadas o sin posibilidad de moverse a la sombra o guarecerse de la lluvia.

-Deambular con los perros en horarios de mas calor en verano, lo que puede dañar las almoahillas plantares, provocándoles molestias y lesiones.

-Observar que un animal esté presentando síntomas de enfermedad y no posibilitarle la atención veterinaria.

-Aplicar tratamientos empíricos o sin prescripción veterinaria, que puedan ocasionar daños a la salud.

-Maltratar y explotar a los animales de trabajo, violando el Decreto Ley 31/2021.

-Capturar y dañar a lagartijas y otros pequeños animales silvestres.

-Ofrecer a las mascotas alimentos que pueden provocarles daño (dulces, confituras, turrones y similares) o café, refrescos, maltas y bebidas alcohólicas.

-Acaparmiento animal, cuyo hacinamiento provoca mas daños que beneficios a esos animales.

-Cirugías, amputaciones, mutilaciones y otros procedimientos que resulten innecesarios u otros similares que pueden afectar la salud animal.

-Dejarlos sin amparo ante desastres naturales o tecnológicos.

-Lanzar piedras, latas u otros objetos a los animales de zoológicos y acuarios, así como ofrecerles alimentos impropios para esas especies.

-Explotar a los animales utilizándolos en peleas y enfrentamientos.

-Explotar a los équidos en los coches, debido a los excesivos pesos y sin ofrecerles agua, alimentación y reposo durante largos períodos.

-La reproducción con fines lucrativos (explotación de vientres)

-Practicar el tráfico o la venta ilícita de animales.

-Capturar animales de fauna silvestre para mantenerlos en cautiverio con fines de comercialización ilícita.

-Otros actos que perjudiquen su estado físico o mental.

-Abandono.

Dando a este asunto la connotación que realmente tiene, me pareció importante tratarlo de forma particular en otra columna.

Con relación a todas las formas de maltrato que hemos estado tratando hoy, si creo que a mi modo de ver algo si nos diferencia y es que mediante la educación se puede llegar a cada cubano desde las primeras edades de la vida, ya les comenté sobre las medidas del MINED que comienzan desde la primera infancia. Los maestros y todo el personal del sistema, desde las vías no formales, las casitas y los círculos infantiles pueden iniciar ese trabajo de sensibilización en los pequeñitos respecto a la protección de los animales. Desde la primaria hasta la enseñanza media igualmente, se puede reforzar esta labor.

Vivimos tiempos difíciles, pero la sensibilización sobre la tenencia responsable, puede ir desde esas etapas primeras etapas de la vida hasta la adultez y la longevidad, ya que en este país, no existe el analfabetismo y todo lo contrario, el nivel de formación de los ciudadanos es elevada. Entonces, es posible fomentar la formación mediante el sistema educacional y por diversas vías, en las ciudades y el campo, porque la minimización del maltrato a los animales, es posible.

En próximos días comienza el curso escolar y pienso que la triada escuela – familia – comunidad puede trabajar y contribuir en  este trabajo educativo en favor de la protección, la salud y el bienestar de los animales.

Otro sector que sin dudas puede coadyuvar al trabajo educativo de la población, es el  sector de la cultura. Los intelectuales y artistas ya han contribuido y pueden contribuir más, pues se muestran siempre interesados. Ya en una columna del año anterior, reconocimos el aporte de payasos, titiriteros, grupos de teatro infantil y de adultos, actores, músicos, compositores, cantantes, repentistas, proyectos comunitarios y en especial Las Colmenitas que funcionan en diferentes municipios y provincias, por la labor educativa y martiana que realizan.

Realizadores de animados, documentalistas y cineastas igual pueden aportar a la educación sobre la relación hombre-aninal y en materia de protección y bienestar animal. Mencionar en especial a los periodistas, que desde la prensa plana o digital, la radio y la televisión, nos colaboran siempre, coordinando las acciones con los organismos y autoridades competentes para temas de sanidad y bienestar animal, que son parte de las Ciencias Veterinarias. Ya se ha hecho alguna labor pero puede ser más y mejor.

Aprovechar esta oportunidad para reconocer y dar gracias a algunas emisoras y programas de alcance provincial en el país. Acá en la capital, a Habana Radio, Radio Rebelde y la COCO, al Canal Cubano de Noticias mediante Buenos Días y otros espacios; en ocasiones a Al Mediodía, la Mesa Redonda, En buen cubano, De tarde en casa, donde hemos podido llegar con nuestro mensaje institucional. En especial a programas como Crear ConCiencia y en particular a la Revista Hola Habana del Canal Habana, que durante casi veinte años ha mantenido una seción veterinaria que afortunadamente y gracias a la tecnología, llega en martes alternos a todo el país. Que decir, de la oportunidad que ha ofrecido al CENASA, esta columna “Por el bienestar animal” en Cuba Debate, para llegar a muchas personas por este importante canal de comunicación digital.

Finalmente, debo reconocer el apoyo incondicional y el aporte que en materia de asesoría me ofrece la Lic. Mónica Puente Bisbé, asesora jurídica del CENASA, persona sin la que no pudiera darles con precisión este nivel de información a ustedes, nuestros asiduos lectores de esta columna, dedicada siempre a todo lo relacionado con los animales.

Vea además:

¿Maltrato animal? (I)