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Cuadernos de un moscovita: El Día del Conocimiento, cuando se vuelven a abrir las aulas en Rusia (+ Video)

Seguramente, ir al colegio o la universidad está entre las etapas más importantes de la vida. En Rusia es el 1 de septiembre, el Día del Conocimiento, cuando las aulas vuelven a llenarse de niños y jóvenes tras los meses de verano, entre junio y agosto.

Este 2026, serán 1,5 millones quienes por primera vez ingresarán a un aula. Lo harán muy bellos, vestidos muy elegantemente para la ocasión; llevarán flores en sus manos para regalárselas a los maestros; lo harán felices por subir un nuevo escalón y poder llamarse orgullosamente "estudiantes".

Pero tampoco faltarán los nervios por la incertidumbre que sí plantea este nuevo ciclo: ¿Cómo serán mis compañeros de clase? ¿Cómo serán mis profesores? ¿Podré estar a la altura en los estudios?

Lo cierto es que el colegio en Rusia se vuelve cada vez más amigable, tanto con los alumnos como también con sus padres. Tan solo un ejemplo: en todo el país, los pasillos están siendo convertidos en espacios de recreo tremendamente cómodos, funcionales y modernos, con todas las condiciones para pasarlo bien con los compañeros entre clases o, por ejemplo, leer un libro acomodándose en los alféizares de las ventanas convertidos en un amplio sofá-mirador.

Mobiliario de diversas formas y tamaños, taquillas y fuentes de agua potable son algunos de sus elementos que ayudan a sentirse bien durante todo el día.

Pero volvamos al Día del Conocimiento. Una de sus tradiciones inalienables es cuando un varón del último año de secundaria carga sobre sus hombros a una niña pequeña que ingresa al primer grado.

Mientras el joven camina frente a todos los alumnos, padres y maestros reunidos en el patio de la escuela, la niña sostiene y agita una campana marcando el inicio del año académico.

Con esta tradición, que es llamada el Primer Timbre y que, además, simboliza la continuidad y el relevo generacional, se cierra la denominada Lineika, es decir, el acto solemne para inaugurar el nuevo ciclo escolar. El evento inicia con el izado de la bandera rusa y el canto del himno nacional. Los más pequeños y los del último año suelen ocupar los lugares de honor al frente, mientras que el director del colegio y, a veces, autoridades locales o exalumnos destacados dan palabras de bienvenida y motivación.

Por supuesto que los familiares de los chicos también son grandes protagonistas de la jornada: asisten para retratar este momento sin que falten escenas de padres llorando al ver a sus hijos entrar por primera vez a la escuela, así como por una mezcla de orgullo y nostalgia.

Hablando del Día del Conocimiento, tampoco es evitable el tema de preparar al niño para el colegio. Aunque las escuelas públicas son gratuitas, los padres deben asumir gastos iniciales como mochila, útiles escolares, ropa y calzado.

Actualmente, la suma suficiente para equipar bien al alumno rondaría unos 25.000 rublos, es decir, unos 300 dólares, donde los gobiernos regionales tienen programas para compensar gastos a familias de bajos ingresos, familias numerosas o a aquellas con niños con necesidades especiales. Además, el Parlamento ruso avanza hacia garantizar comidas gratuitas a todos los alumnos, sin excepción.

Para los niños que recién empiezan, el primer día es, básicamente, para conocer a los compañeros, familiarizarse con las reglas y las instalaciones. En cuanto a las reglas, entre las novedades a partir de este 1 de septiembre está la prohibición del uso de celulares durante las clases, salvo en casos de emergencia.

Al mismo tiempo, el espacio académico se está volviendo cada vez más digitalizado con la incorporación de herramientas como el registro escolar electrónico para almacenar, gestionar y consultar toda la información académica y administrativa del alumno.

Cabe señalar, asimismo, que el pasado mes de julio, el presidente ruso, Vladímir Putin, firmó un decreto que consagra un estatus especial a los docentes y amplía las garantías sociales para los educadores.

La medida se dio para "realzar el prestigio de la profesión docente", al mismo tiempo que "vela por la educación y la formación de los ciudadanos para preservar y desarrollar el potencial intelectual, moral y cultural de la sociedad en beneficio de las generaciones presentes y futuras", se lee en el documento.

Y, de hecho, el colegio ruso constituye algo mucho más allá de lo meramente académico: es también sobre los valores, sobre la responsabilidad, el respeto, la amistad y el amor al país entre otras tantas cosas que, como dice una famosa canción soviética, "te lo enseñan en la escuela".