
Agosto marcó su rayita con la formación del “efímero” Cristóbal, del que no pudimos hablar más de unas 24 horas. En ese momento parecía que era “un bostezo” inicial de una temporada que iba a camino a despertar. Sin embargo, Cristóbal se quedó solo en la lista.
Para estas fechas, climatológicamente deberíamos haber visto formarse 5 tormentas tropicales y al menos dos de ellas llegar a ser huracanes. El conteo se mantiene en solo tres tormentas tropicales, formadas cada una casi con un mes de diferencia de la otra. De todas ellas solo Bertha superó las 24 horas de vida y Arthur se quedó en solo 12 horas.
Actualmente un área de investigación sobre el océano Atlántico tiene alguna probabilidad de convertirse en el cuarto organismo ciclónico. Algunos modelos de pronósticos insisten en un desarrollo en su avance por el Atlántico, apoyado por el excesivo calor en sus aguas, sin embargo, el aire seco circundante no lo favorece y los vientos en los niveles altos si bien no son del todo desfavorables, tampoco podemos decir que son propicios para que se organice y desarrolle. Otros modelos de pronostico se van por estas condiciones “en contra” y pronostican que no tendremos más que una onda tropical o a lo sumo un área de bajas presiones.
Continuará moviéndose hacia el oeste y probablemente más allá de 72 horas “enfile” hacia el oeste-noroeste, lo que sacaría al parecer al mar Caribe de su mira, pero todavía queda mucho mar por delante.
La próxima semana nos vemos en el habitual resumen ciclónico del mes, que según la tendencia de los pronósticos de formación, bien podríamos haber hecho el intento de adelantarla desde este encuentro.