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Con mucha frecuencia las personas que tienen perros, se acercan a los médicos veterinarios, muy alarmados cuando observan ciertas lesiones dermatológicas en sus animales. Pero generalmente, se lo plantean a un médico veterinario conocido o que encuentran por alguna razón casual, sin haber recurrido cuando aparece una primera lesión, para atajar la situación a tiempo.
En otros casos, han recurrido a otros criadores o propietarios de canes y les comentan sobre las características de las lesiones, buscando su opinión y definir así, de que se trata. Cuando más o menos alguien le da cierto criterio, se alarman porque le expresan: ¡ah eso que tiene es el demo!
Esa es la forma común de definir esta enfermedad parasitaria causada por la proliferación excesiva de ácaros en el interior de los folículos pilosos, que comienza quizás por un área de alopecia (caída o pérdida del pelo), en alguna parte del cuerpo del perro y que de no tratarse a tiempo se convierte en una lesión dermatológica severa, que tiene un gran impacto en el estado general de salud del animal y que preocupa a sus propietarios y responsables.
La enfermedad en cuestión es la Demodicosis canina o sarna demodécica, es una enfermedad causada por el ácaro Demodex canis. Insistimos, en que inicialmente puede presentarse en forma localizada, aunque también generalizada, siendo esta última más grave y difícil de tratar.
El Demodex canis pertenece a la familia Democidae y se han descrito otras dos especies que causan enfermedad en los perros, Demodex injai y Demodes cornei. Pero es el D. canis el mas común de los ácaros que afectan a los caninos. Es un ácaro microscópico, que se observa como un parásito alargado de aproximadamente 0,25mm de longitud, que se conforma por cabeza, tórax con 4 pares de patas y un abdomen alargado con estrías trasversales en su parte dorsal y ventral.
La demodicosis se caracteriza por alopecia, eritema (enrojecimiento de la piel), descamación, pápulas (puntos sólidos o quísticos), pústulas, comedones (pequeñas protuberancias, blancas, oscuras o color carne) y cilindros foliculares, que pueden a menudo agravarse, si una infección bacteriana secundaria, con presencia de costras se instaura. En ciertos casos puede llegar a producir signos de afectación sistémica, es decir, que afectan a todo el organismo animal.
Demodex canis se encuentra principalmente en los folículos pilosos y las glándulas sebáceas, casi siempre en la piel de la zona facial, aunque puede encontrarse en otras partes del cuerpo, una vez que se disemina. Puede afectar áreas como los ganglios linfáticos, el canal auricular, la sangre, la leche, estar en las secreciones prepuciales, entre otras partes del cuerpo. Es un parásito permanente, pues completa todo el ciclo de vida en el animal.
El diagnóstico y la aplicación del tratamiento adecuado hace posible prevenir posibles complicaciones y de esta forma mejorar la calidad de vida del animal cuando padece esta enfermedad.
Es por eso, que los responsables de los animales al observar las primeras lesiones deben consultar inmediatamente al veterinario para una vez que precise desde el punto de vista clínico que se trata de una posible demodicosis, el profesional indique el tratamiento, evitando así que pase a la forma generalizada. El diagnóstico de laboratorio se realiza a partir de un raspado cutáneo de la epidermis, que para mayor certeza debe realizarse en tres ocasiones. Con el raspado debe obtenerse el llamado puntillazo hemorrágico en la lesión.
La demodicosis, causada por el Demodex canis, estos ácaros habitantes comunes en la piel de los animales, generalmente se transmiten de la madre a la cría y en este caso debe precisarse el estado de salud de todos los animales. En muchos casos los perros jóvenes pueden tener sistemas inmunológicos inmaduros. Sin embargo, hay profesionales estudiosos de la enfermedad que señalan que cuanto más jóvenes sean los perros, serán mayores las posibilidades de curación de esta parasitosis, que la mayoría de los perros menores de un año y medio se recuperan completamente de la demodicosis generalizada.
Debe señalarse que, en muchos casos de demodicosis de aparición en la edad adulta, la enfermedad se logra controlar con el tratamiento, pero que la curación no siempre es posible y en algunos casos nunca se puede controlar. Se supone que, en animales longevos, pueden estar presente otras enfermedades, que concomitan e impiden la eficacia del tratamiento específico para la demodicosis.
Todos los casos deben ser atendidos y tratados por los médicos veterinarios. No es recomendable aplicar tratamientos caseros o empíricos que compliquen o provoquen la ineficacia de los tratamientos específicos recomendados por los especialistas.
Muchas personas nos preguntan: ¿pueden padecer la sarna los gatos?
La respuesta es sí. Aunque se suele asociar más a los peros, los felinos también pueden padecerla. Un diagnóstico temprano, resulta esencial para evitar que enfermen otros gatos y haya complicaciones.
Es igualmente, una enfermedad cutánea causada por ácaros microscópicos que provoca picazón intensa, irritación y perdida del pelo en el animal. En este caso se trata del Demodex cati o Demodex gatoi.
Esta enfermedad se cura con tratamiento aplicado oportunamente por el médico veterinario, con antiparasitarios, administrados por vía tópica o parenteral, para eliminar los ácaros. En algunos casos también se administran antibióticos para combatir posibles infecciones secundarias en la piel.
Generalmente, cuando aparece esta enfermedad en los felinos, se observa enrojecimiento de la piel e inflamación en la zona afectada, alopecia porque el animal se muerde o rasca excesivamente, en las áreas afectadas y costras que se ven adheridas a la piel y en otros casos heridas cutáneas de tanto lamerse o rascarse. La respuesta al tratamiento puede durar varias semanas, lo que depende del medicamento recomendado, del número de animales a tratar y de otros factores que resulten predisponentes. Lo que sí debe quedar precisado, es que siempre se requiere del tratamiento veterinario, porque si no se trata la sarna persiste, pues no se resuelve, no se cura por sí sola.
Si no se trata, la sarna en los gatos, puede persistir por mucho tiempo, porque los ácaros continúan reproduciéndose y depositando sus huevos en la piel del animal. El tratamiento es esencial para la curación efectiva, en unas semanas. Es correcto precisar, que dependiendo del tipo de sarna (sarcóptica o demodécica) y de la zona afectada por la enfermedad, los síntomas y los tratamientos a aplicar, pueden variar.
Por el momento, reiteramos la importancia de llevar a los animales a la consulta veterinaria siempre, para la administración del tratamiento oportuno y eficaz, así como diagnosticar adecuadamente la sarna en perro y gatos, las mascotas más amadas y comunes en casa.