
1-
Los verdaderos campeones
saben alzar su bandera,
y aunque vivan dondequiera
palpitan sus emociones.
Levantan sus corazones
cuando ganan sus porfías,
como hizo Marlies Mejías
en los Centroamericanos,
y otros atletas cubanos
que nos colman de alegrías.
2-
Mucho temple y juventud
es lo que más yo distingo
de Cuba en Santo Domingo,
con meritoria actitud.
Desplegan la plenitud
de su fuerza, de su arresto,
y cada uno dispuesto
a conquistar la medalla
permite que Cuba hoy vaya
ocupando el tercer puesto.
3-
Van forjando una proeza
frente al bloqueo del norte
que afecta a nuestro deporte
desde el odio y la torpeza.
Pero en la naturaleza
del cubano no hay derrota;
y ello refleja, denota
que ante la perversidad
se cubre de dignidad
el pecho de un buen patriota.