
Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, Santiago de Cuba. Foto: Ariel Garzón.
Santiago de Cuba, es una ciudad multicolor; ella ha sido musa de poetas, cantores y pintores; es ritmo, es tradición, es música, es carnaval, es temblores y huracanes, es rebeldía, es resistencia, es identidad y raigambre.
Cada 25 de julio, Santiago de Cuba celebra su fundación. Aunque no exista acta oficial, la tradición ha asumido esta fecha por ser el día de Santiago Apóstol, patrón de las Españas, advocación que dio carácter al núcleo urbano inicial que recibió el título de villa y capital de la Isla de Cuba en 1515. Aquí fijó su residencia, como gobernador de la Isla, Diego Velázquez de Cuéllar. Su temprana jerarquía propició, además, que una Real Cédula en 1522 le concediera la sede del obispado; por ello, su templo Mayor fue elevado al rango de Catedral; tales dignidades condicionaron que se le entregara a la incipiente villa el título de ciudad. En 1607 perdió la capitalidad de la Isla y pasó a ser la sede administrativa y política de la región oriental.
Su inigualable posición geográfica en la región suroriental de la isla de Cuba, le dio un papel preponderante en su relación con el Caribe insular y continental. Desde su protegida bahía de bolsa, salieron numerosas expediciones, a las campañas conquistadoras de la América continental. Ese mismo puerto, fue el portal de arribo de numerosas migraciones que, a los aportes aborígenes y españoles, sumaron los de africanos, franceses, chinos y vecinos de otras islas del Caribe, un largo y profundo proceso de mestizaje etnocultural, que ha dado como resultado la identidad y cultura santiagueras.
El núcleo urbano quedó enclavado en un valle ondulado rodeado por el cinturón de montañas de la Sierra Maestra. Su adaptación al ámbito geográfico, le ha propiciado importantes atractivos desde el punto de vista urbanístico: su trazado semirregular condiciona la presencia de calles, callejones y callejuelas que definen plazas que convocan a la reunión y el intercambio, donde se emplazan edificaciones con variedad formal y de estilos que supieron adaptarse al clima, el relieve y la sismicidad, cuya imagen recuerda las ciudades miradores, con vistas hacia la bahía o las montañas. Una ciudad escalonada que, en forma de anfiteatro natural, entrega espacios singulares y ángulos visuales exclusivos, inspiración de nuestros más reconocidos artistas de la plástica.
Su incuestionable aporte en el desarrollo de la música y la danza, la convierten en una importante plaza cultural y referente para conocer ritmos y tradiciones, como la música coral, la trova, el bolero, el son, la tumba francesa y la conga. Es epicentro de hermosas tradiciones culturales como los carnavales con sus comparsas, congas y agrupaciones centenarias, además de importantes eventos de carácter cultural a nivel nacional e internacional, entre ellos los Festivales del Caribe, el Internacional de Coros, el de la Trova Pepe Sánchez, el Matamoroson y el de Boleros. Por ello, ha sido declarada Referente Musical de Iberoamérica por el Instituto Latinoamericano de la Música y tiene de la condición de Ciudad Creativa Musical.
Como ciudad portuaria, tuvo que enfrentarse a los embates de corsarios, piratas y potencias enemigas; por ello, en la entrada de la bahía se levantó el imponente castillo de San Pedro de la Roca, o del Morro, una de las fortificaciones más importantes del Caribe fortificado en los siglos coloniales, que desde 1997 está declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
En los albores del siglo XIX, la revolución en Saint Domingue (Haití) trajo a las costas surorientales la inmigración de franceses acompañados de sus esclavos, quienes fomentaron la explotación cafetalera, que dio origen a centenares de haciendas dislocadas por las montañas. Lo particular de sus construcciones y lo exuberante de la geografía donde se asentaron hacen de este conjunto un testimonio impactante de la producción cafetalera que marcó desde entonces la cultura y la economía local. Por sus valores en el año 2000 se le dio la condición de Patrimonio de la Humanidad al paisaje arqueológico cafetalero; de esa presencia cultural surgió la Tumba Francesa La Caridad de Oriente, proclamada en el 2008 como obra maestra del Patrimonio Cultural Inmaterial.
Muy cerca de la ciudad se localiza El Cobre, surgido en el siglo XVI como poblado minero, donde fue empleada la mano de obra de africanos esclavizados, que no tardaron en rebelarse y convertirse en cimarrones. La UNESCO en su Ruta del Esclavo por América marcó este sitio como referencia del cimarronaje, queda perpetuada su huella en el Monumento al Cimarrón. Allí, también se localiza la basílica donde se venera a la virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, imagen que desde el siglo XVII acompaña al pueblo cubano en sus avatares y plegarias. Este sitio está declarado desde el 2012 Monumento Nacional como un paisaje asociativo relacionado con la religión, la minería y la esclavitud.
Santiago de Cuba, es reconocida como la ciudad de la historia, por su papel de escenario de las luchas libertarias del pueblo cubano y por la participación de sus hijos en acontecimientos que sellaron los destinos de la nación; por ello, le fue conferido el título honorífico de Héroe de la República de Cuba y la Orden Antonio Maceo, que exhibe con orgullo en la fachada del otrora edificio del Palacio de Gobierno Municipal. Es cuna de intelectuales, científicos, artistas, héroes y mártires, con múltiples escenarios de acontecimientos trascendentales como el 26 de julio o el 30 de noviembre, así como de tradiciones como la Fiesta de la Bandera festejada el 31 de diciembre y la peregrinación que recuerda el Día de los Mártires cada 30 de julio.
La ciudad histórica tiene su reflejo en su Cementerio patrimonial Santa Ifigenia, considerado el altar de la Patria, espacio propicio para la memoria, reconocer el arte funerario, los encuentros patrióticos, el homenaje y la veneración a personalidades cumbres de la historia y la cultura cubanas, representados en Carlos Manuel de Céspedes, José Martí, Mariana Grajales, los jóvenes de la Generación del centenario, Frank País y Fidel Castro Ruz.
No debemos olvidar que en 1898 fue el escenario principal de la Guerra Hispano – cubano – norteamericana y que en sus costas se localizan los restos de la armada española del almirante Pascual Cervera. En la loma de San Juan, el Árbol de la Paz y el fuerte El Viso, pueden verse las trincheras que tropas norteamericana cavaron y los monumentos que rinden homenaje a las tres partes implicadas en la conflagración.
Santiago de Cuba cuenta con un rico acervo patrimonial, reconocido en sus 50 Monumentos Nacionales, una amplia red de museos y sitios que hacen patente sus valores materiales, espirituales, sus fortalezas culturales e históricas.
Esta ciudad se enorgullece de sus tradiciones, de su carácter mestizo, de la franqueza de su pueblo, de su hospitalidad, de ser la más caribeña de las ciudades cubanas que vive entre el mar y las montañas, que convoca al recuento y reclama seguir el legado de nuestros antepasados, cuyo ideal ha tenido como invariables el patriotismo y el amor a la libertad. Es, al decir de nuestro periodista Reinaldo Cedeño “una ciudad telúrica, con nombre de apóstol y apellido de país”.