
“Comer bien, que no es comer ricamente, sino comer cosas sanas bien condimentadas, es necesidad primera para el buen mantenimiento de la salud del cuerpo y de la mente…”
José Martí, Nueva York, mayo de 1884
“La mejor salsa del mundo es el hambre; y como esta no falta a los pobres, siempre comen con gusto”.
Don Quijote
“La cocina no es solo técnica y arte, sino que además rescata, mantiene y desarrolla las tradiciones alimentarias de los pueblos”.
Nitza Villapol
Gracias, como siempre, a todos los lectores, a los amigos y a esas personas que dejan de hacer otras tareas y dedican una parte de su tiempo —tan escaso en estos momentos— a agradecer y comentar esta página.
Con más de 41 entradas en redes sociales y varios comentarios, además de quienes escribieron directamente al trabajo, resulta imposible cuantificar a todos los que se acercan a este espacio. Sin embargo, ocurre algo llamativo: son los propios lectores quienes dialogan entre sí y enriquecen el intercambio.
Amigo lector, cuántos hubiéramos querido vivir en ese querido barrio de Jesús María al que usted hace referencia, como también comenta Ng, aunque sabemos que no era igual para todos.
Al lector Juan Clemente Aguilera Carbonell y a la lectora amante de la cocina les agradezco su participación y sus comentarios.
Dos olvidados: Vilda y José
Hoy quiero dedicar estas páginas a recordar a dos personas que, aunque no están olvidadas del todo porque muchos las tenemos presentes, merecen ser evocadas: Vilda Figueroa y José Lama.
Quizás sus nombres no digan mucho a algunos lectores, pero cuando mencionamos a Vilda y Pepe, seguramente vendrán gratos recuerdos a la memoria. Muchos recordarán aquel programa de cocina vegetariana que transmitía la televisión cubana, desde el cual intentaban acercar al público a esa cultura alimentaria, ofreciendo conocimientos sobre la importancia y los aportes de los vegetales al organismo mediante una cocina saludable.
Además, desarrollaron un proyecto comunitario de conservación de alimentos. Como expresara Vilda en la introducción de su libro La cocina saludable y sus recetas (2010):
“En las manos de los que cocinamos se pierden o ganan no solo los sabores, sino los esfuerzos de producir alimentos; se recuperan pérdidas poscosechas, se rescatan subproductos y desperdicios, se disminuyen las pérdidas de nutrientes de los alimentos, se limita la agresión al ambiente, se define nuestra salud y se produce bienestar social con un estilo de vida más adecuado”.
Este libro no solo ofrece recetas, sino que hace referencia, a través de ellas, a maneras de aliviar o mejorar determinadas dolencias y padecimientos.
Pero la labor de Vilda y Pepe no se limitó a la promoción de una alimentación saludable. También trabajaron para llevar a escenarios internacionales muchos libros cubanos de cocina que, en ocasiones, no poseen el lujo ni el colorido de otras publicaciones, pero sí un contenido valioso y una profunda identidad cultural.
Gracias a esa labor, libros cubanos llegaron a competir en certámenes internacionales y obtuvieron premios Gourmand, considerados los “Óscar de la cocina”. Estos galardones fueron creados en 1995 con el propósito de incrementar el conocimiento y el valor de la cultura de los alimentos y los vinos. Cuba ha obtenido varios reconocimientos en este certamen, otorgados a diferentes autores y editoriales del país, aunque muchos de esos logros permanecen poco divulgados.
¿Por qué sucede esto?
En un evento en el que participé junto a mi esposo, convocado por la Editorial Arte y Literatura, comenté que un libro con el sello de esa casa editorial había obtenido un premio internacional Winner de los Gourmand: Latinoamérica en la mesa cubana (2013). Los presentes quedaron sorprendidos.
Claro, a este tipo de literatura no siempre se le concede la importancia que merece.
Y detrás de muchos de esos resultados estuvo la labor de Vita y Pepe en la promoción de la literatura culinaria cubana. Según Pepe, él descargó el libro de internet y lo envió al concurso. Soy la autora de ese título; Pepe no me consultó para enviarlo, pero gracias a aquella acción —que implicó una vulneración de mis derechos de autora— pude obtener tan prestigioso reconocimiento.
Reitero que son varios los autores y editoriales cubanas que han alcanzado premios en estos certámenes. También debo agradecer al poeta Alex Pausides, quien confió en mí y me ayudó a divulgar en su momento los resultados de aquella jornada, además de reconocer a los autores premiados con un diploma realizado por el dibujante y pintor Fariñas.
Espero que este acercamiento aporte un poco más de conocimiento y que disfruten estas recetas tomadas del libro de Vita y Pepe: plátano verde salteado, macarrones a la crema y leche de arroz.
Plátano verde salteado
Ingredientes (4 servicios)
- 4 plátanos burros verdes
- 1 cebolla
- 6 dientes de ajo
- 1 pimiento
- 1 cucharada de jugo de limón
- 3 cucharadas de aceite
- Pimienta y sal al gusto
Preparación
Lave, pele y pique los plátanos en lascas o según su preferencia. Limpie y corte la cebolla en ruedas. Limpie y macere los ajos. Lave y pique el ají en tiras finas.
Coloque una cacerola al fuego con los plátanos, el jugo de limón, sal y suficiente agua para cubrirlos. Cocine hasta que se ablanden. Cuando estén listos, retírelos y déjelos escurrir.
Aparte, ponga nuevamente la cacerola al fuego con el aceite, la cebolla, el ajo, el ají, pimienta y sal. Deje sofreír hasta que comiencen a dorarse los vegetales. Agregue los plátanos y saltéelos con cuidado, removiendo suavemente.
Nota: Se recomienda para personas con trastornos estomacales, como diarreas. Personalmente, agregaría por encima medio macito de perejil limpio, lavado y finamente picado.
Macarrones a la crema
Ingredientes (4 servicios)
- ½ taza de macarrones u otra pasta de su preferencia
- 1 ½ cucharada de maicena
- 1 taza de leche
- ½ cebolla
- 1 pimiento
- 3 cucharadas de salsa de tomate
- 1 ramita de albahaca
- ½ taza de queso rallado
- Aceite y sal al gusto
Preparación
Limpie y pique finamente la cebolla, el pimiento y la albahaca.
Coloque una cacerola al fuego con agua y sal. Cuando esté caliente, agregue la pasta y cocine hasta que quede al dente. Retire y escurra.
En otra cacerola, caliente aceite y agregue la cebolla, el ají, la albahaca y sal. Sofría y luego incorpore la salsa de tomate hasta obtener una preparación a su gusto.
Aparte, diluya la maicena en la leche con un poco de sal y cocine a fuego medio, revolviendo constantemente hasta obtener una crema. Mezcle con el sofrito, añada la pasta e integre bien todos los ingredientes.
Vierta la preparación en un recipiente, cubra con el queso y cocine al vapor en una olla de presión o en el horno hasta que el queso se derrita.
Nota: Se recomienda para personas con deficiencias de vitaminas y minerales.
Si no dispone de leche, puede emplear leche de coco o leche de arroz.
Leche de arroz
Ingredientes (4 servicios)
- ½ taza de arroz
- Agua
- Sal al gusto
Preparación
Limpie y lave bien el arroz.
Colóquelo en una olla de presión con seis tazas de agua y sal al gusto. Cocine durante 10 minutos. Deje refrescar ligeramente y pase todo por la batidora. Si es necesario, agregue más agua hasta completar aproximadamente un litro y medio de líquido.
Bata hasta obtener una mezcla homogénea. Según el espesor deseado, puede añadir más agua.
Se puede conservar refrigerada.