
La albahaca de clavo es más grande que las variedades comunes de albahaca, creciendo como un arbusto que alcanza hasta tres metros de altura, a veces incluso más.
Esta es una planta medicinal que, de acuerdo con Roig, en Cuba se le conoce además como clavo canela, orégano cimarrón o albahaca cimarrona. Su nombre binomial o científico es Ocimum gratissimum L. y pertenece a la familia de las lamiáceas.
Es originaria de las regiones tropicales y subtropicales del Viejo Mundo, siendo considerada en nuestro país como una especie exótica naturalizada, la cual está presente en casi todas las provincias.
Los usos etnomédicos de la albahaca de clavo han sido registrados en muchos países del África subsahariana como Camerún, Costa de Marfil, Nigeria y Togo. Además, en naciones tan distantes como la India o Brasil resulta igualmente empleada con fines terapéuticos.
Se ha registrado su empleo en el tratamiento de muchísimos padecimientos tales como la fiebre, la diarrea, la tos, resfriados y catarros, dolores abdominales, infecciones de oído, infecciones por hongos y otros problemas de la piel, el dolor de cabeza y las hemorroides.
A la planta se le han demostrado diversas actividades farmacológicas a partir de la investigación moderna. Actualmente se le reconocen sus propiedades analgésica, antidiarreica, antihipertensiva, antimicrobiana, antioxidante, antipalúdica, ansiolítica, cicatrizante, hepatoprotectora, inmunomoduladora y neuroprotectora, entre otras.

Los usos etnomédicos de la albahaca de clavo han sido registrados en muchos países del África subsahariana.
Al menos dos textos sobre plantas medicinales de la región, el segundo volumen de las Monografías de plantas medicinales brasileñas y aclimatadas y la tercera edición de la Farmacopea vegetal caribeña respaldan varios usos terapéuticos de esta especie. En dichos textos se le reconoce su valor, sobre la base de datos clínicos, en el control de la placa dentobacteriana y para tratar el sangramiento por las encías. Además, se refiere que en farmacopeas y otros documentos reconocidos a la planta se le avala su empleo en el manejo del dolor abdominal y las flatulencias, la diarrea y en caso de infecciones bacterianas.
De la albahaca de clavo se emplean sus hojas con fines medicinales, a razón de una cucharada del material vegetal troceado para una taza de agua, equivalente a 250 mililitros. Puede con estas cantidades elaborarse tanto una infusión como una decocción y su consumo se recomienda tres veces al día.
Se plantea que en el caso de diarreas es conveniente agregar al preparado una pizca de sal y por supuesto, para su uso en problemas de la cavidad oral se aplica en forma de buches o enjuagues bucales. El uso de este tratamiento puede mantenerse, dependiendo del tipo de padecimiento, hasta por tres semanas de manera consecutiva.
Hay que decir que la albahaca de clavo es también utilizada por sus propiedades condimentosas en diferentes cocinas por el mundo, lo cual no tiene ningún tipo de contraindicación. Sin embargo, su uso medicinal sí debe limitarse en mujeres embarazadas o que lactan, así como en los niños menores de cinco años. También se plantea que en algunos pacientes sensibles puede presentarse como evento adverso la hipoglicemia, algo que debe observarse, sobre todo en individuos que padecen de Diabetes Mellitus.
El interés por esta especie continúa y recientemente se han publicado estudios que buscan evaluar las posibilidades de formulaciones derivadas de la planta, por ejemplo, en el abordaje de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
El desarrollo de tales investigaciones pretende continuar ampliando el alcance del uso de la albahaca de clavo a partir de nuevas evidencias que sustenten su empleo, ya no solo desde la tradición sino también desde la ciencia más moderna, para el cuidado de nuestra salud… ¡desde lo natural!