
Los jugadores de Canadá celebran después de que Stephen Eustaquio marcara el primer gol durante el primer partido de ronda de 32 del Mundial, entre Sudáfrica y Canadá en Inglewood, California, el domingo 28 de junio de 2026. Foto: AP.
Así de sencillo respondió Carlo Ancelotti a muchas de las preguntas en conferencia de prensa antes del partido entre Brasil y Japón en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo. Y sí, guarda tanta razón como sabiduría dando órdenes desde la banda.
Una ronda más, 48 selecciones, tres países siendo sede y con las distancias reducidas entre equipos de forma considerable. Siempre los favoritos llevan los mismos nombres, pero las sorpresas son menos ajenas con el paso del tiempo. Prima el estudio, al decir de Carletto, detalle para subir la paridad.
Las batallas encima del verde y vestidos de corto lucen la bandera de lo táctico. Quizás por ello lo divertido de matar o morir queda un poco a la sombra. El orden sobre el arrebato, el control por encima del riesgo. Claro, avanzar en busca del reinado no es juego de niños y el poder mediático también pesa.
Balón al pie, Canadá hizo valer las ganas para ser el primer clasificado a la ronda de 16. Ver a una sede en el siguiente escalón aporta dentro y fuera de la cancha. Si bien no pudieron festejar en casa, en Los Ángeles eran mayoría y la calidad en el césped igual les acompañaba ante Sudáfrica.
No será un duelo recordado como gran homenaje al fútbol, pero ganar importa tanto, o más. El resultadismo es parte de ese cambio mentado por Carlo, un constante debate entre los estilos, las formas y el fin sin justificación de medios. Hablan los títulos, una verdad irrefutable.
Del pasado reciente se ha dicho casi todo. En el futuro inmediato, varios enfrentamientos con opiniones divididas. Koeman tiene un once tipo de respeto, pero Marruecos puede decir algo similar. Ahora, en el centro aparece la llave para buscar la luz a lo largo del túnel.
Es ahí donde la jerarquía suele asumir el protagonismo. La experiencia cae del lado naranja, el desenfado se pasea con los norafricanos. No obstante, los ingleses inventaron este deporte con el gol como el factor decisivo. Por lo tanto, Saibari y Brobbey deben acudir al llamado.
Antes, Brasil aspira a borrar lo ocurrido en un amistoso meses atrás. Japón aprieta e intenta equiparar las fuerzas con mucha disciplina. Ojo, saben ser incisivos con la redonda pegada al botín, aunque la Canarinha camina con seguridad notable. No entran en el top 5, pero no están a kilómetros.
Vinicius ha pedido encargarse de una responsabilidad hecha a su medida. Se siente cómodo con Ancelotti y la esférica lo agradece. Cunha se ha convertido en un socio resolutivo y, mientras tanto, Neymar aguarda con paciencia esos minutos en los cuales el físico pasa factura.