
Primer contingente de la Brigada Especial de Salvamento y Rescate de Cuba tras su arribo a Venezuela, el domingo 28 de junio de 2026. Foto: @BrunoRguezP.
Venezuela apenas comenzaba a levantarse de las heridas que dejó el ataque del 3 de enero cuando una nueva tragedia volvió a golpear al país. Aquel día, las bombas estadounidenses estremecieron Caracas y La Guaira y dejaron más de un centenar de muertos. Entre ellos, 32 combatientes cubanos que perdieron la vida defendiendo suelo venezolano. Meses después, cuando ese duelo aún buscaba consuelo, los terremotos del 24 de junio abrieron una nueva página de pérdida e incertidumbre.
Esta vez no fueron las explosiones de un ataque imperial. Fue la naturaleza. Pero el vacío volvió a parecerse demasiado. El pasado miércoles, Venezuela fue sorprendida por una secuencia de dos grandes sismos, de magnitudes 7.2 y 7.5, separados por apenas 39 segundos: el evento natural más potente registrado en el país en más de un siglo.
Más de treinta ciudadanos cubanos permanecen desaparecidos o han sido confirmados entre las víctimas mortales bajo los escombros. Son trabajadores, jóvenes, madres, niños; personas que habían hecho de Venezuela su segundo hogar y que ahora forman parte del dolor compartido entre dos pueblos acostumbrados a resistir.
Sin embargo, mientras aún se removían toneladas de concreto y polvo, Cuba tomó una decisión que no necesitó discursos: no abandonar a Venezuela. El domingo por la tarde aterrizó el primer contingente de la Brigada Especial de Salvamento y Rescate de Cuba. Junto a los 13 especialistas descendieron también Tito, Eva y Choco, tres perros entrenados para encontrar vida donde el silencio parecía haber ganado la batalla.
Llegaron con sus mochilas, sus equipos y el cansancio de un país que también atraviesa una de las etapas más difíciles de su historia. En Cuba continúan los apagones, las carencias materiales y la incertidumbre permanente ante nuevas amenazas militares por parte de Estados Unidos. “Cuba es la próxima”, ha dicho sin pudor el presidente Trump, más de una vez. Aun así, cruzaron el mar para venir a buscar vidas.
Los recibió el embajador cubano, Jorge Luis Mayo, con un abrazo largo. En ese gesto parecía concentrarse el alivio, la preocupación y el orgullo de los cubanos que viven en Venezuela y sienten esta tragedia como si hubiera ocurrido también en sus propios barrios.
No hubo tiempo para descansar. Apenas llegaron, los rescatistas cubanos se integraron a las labores de búsqueda, mientras la Brigada Médica Cubana seguía donde nunca dejó de estar: en hospitales y centros de salud que atienden una emergencia sin precedentes. Allí, junto a médicos venezolanos y profesionales llegados de distintas partes del mundo, sostienen un sistema sanitario que hoy resiste el peso de miles de heridos.
Entre tanto dolor comenzaron a aparecer pequeñas escenas capaces de devolver la esperanza. En las últimas horas se han viralizado videos de integrantes de la brigada cubana participando en rescates entre los escombros. Uno de ellos quedó grabado para siempre.
Un joven fue localizado con vida en La Guaira casi 120 horas después del doblete sísmico. Mientras los rescatistas abrían paso entre el concreto roto, una paramédica corría junto a la camilla.
—¡Abran espacio! ¡Estamos aquí contigo! —gritaba mientras avanzaban hacia la ambulancia.
No era solo una orden para despejar el camino. Era una certeza.
A punto de abordar el vehículo, mientras acomodaba con delicadeza la camiseta del muchacho para cuidar su dignidad, volvió a hablarle en voz baja que contrastaba con el caos alrededor:
—No estás solo. No te vamos a dejar solo.
En medio de sirenas, polvo y carreras, aquellas palabras parecían dirigidas también a todo un país. Después de la tragedia, todavía hay gente dispuesta a quedarse; todavía hay manos buscando entre los escombros, perros olfateando esperanza, médicos que no abandonan sus puestos y un pueblo dispuesto a acompañar a otro pueblo en su peor momento.
La solidaridad no hace ruido. No siempre ocupa titulares. No cambia el curso de un terremoto. Pero cambia la forma en que las personas atraviesan la oscuridad. Y mientras Venezuela sigue esperando más milagros bajo las ruinas, Cuba vuelve a responder como tantas otras veces.
La llegada a #Venezuela de un grupo de rescatistas cubanos para apoyar en la búsqueda de personas atrapadas y apoyar a nuestra brigada médica constituye una nueva muestra de la invariable solidaridad de #Cuba con el hermano pueblo venezolano. pic.twitter.com/HZ9cyvQtMu
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) June 29, 2026