
En condiciones tan difíciles como las que estamos sufriendo, el pueblo cubano no pierde su capacidad de reír y de hablar mal de los culpables de nuestras desgracias… aunque sea en identificarlos donde debamos seguir trabajando, ciertamente.
De esos culpables, entre los que destaca el caballero Marco Rubio, y del contraste evidente entre ellos y nosotros… o sea, sin enredarnos demasiado: también vamos a hablar mal de los americanos.