
El entrenador del PSG, Luis Enrique, en la final de la Champions ante el Arsenal. Foto: DPA/ Europa Press.
A esta altura debe ser el Mundial de Fútbol el torneo con el cual cumpla las normas editoriales de esta web. Ahora, me permito una licencia para no dejar más días por delante sin dedicarle un merecido reconocimiento al hombre cuyo valor desde la banda ha crecido de manera exponencial.
La MSN de la temporada 2014-2015 resultó un deleite aún grabado en la memoria de los seguidores azulgranas, así como también en aquellos amantes al fútbol sin distinción de bufanda. Messi, Suárez y Neymar conquistaron Europa con una capacidad innegable de atemorizar a las defensas rivales.
Eso sí, tras levantar la Orejona en Berlín, pareció ser el comienzo de una dinastía frustrada por el Atlético de Madrid y la Juventus en las siguientes campañas al mando de Luis Enrique. Mucho talento reunido en la delantera culé, pero faltó algo más en aquella era del DT asturiano.
Marruecos en 2022 hizo devaluar las prestaciones de un entrenador con ganas de hablar más allá del campo. Un personaje peculiar durante la Copa de la FIFA en Qatar. Claro, los penaltis son y serán una lotería, aunque la derrota frente a los norafricanos dejó a Lucho en la cuerda floja.
No obstante, en el más universal la revancha es permitida y llega cuando menos lo esperas. París le invitó a reformular un proyecto aupado con gran poder financiero, pero sin poder tallar su nombre en el trofeo continental. Una inversión millonaria durante una década para una sola final. Pérdida, por demás.
Entraba Luis Enrique al Parque de los Príncipes con una responsabilidad doble. Lo primero era devolver al club a otra disputa por la corona. Lo segundo, intentar retener al ídolo de los últimos años. Luego del cierre del curso 2023-2024 ambas cuestiones quedaron sin respuesta positiva.
Fue entonces cuando la personalidad extrovertida del técnico español exclamó una frase tan atrevida como cierta 24 meses después. “Sin Mbappé seremos un mejor equipo”. Dicho y hecho. Si en 2020 el Bayern de Flick le robó el sueño europeo, en 2026 y 2025 Arsenal e Inter sucumbieron contra los parisinos.
Nadie en la UEFA juega con el balón en los pies al ritmo de un PSG edificado por Lucho, justo a la medida de sus peticiones veraniegas. Hay dinero para gastar, pero las piezas fichadas son las elegidas por un DT crecido en su gestión interna y con las ideas claras para ordenar sobre el verde.
Un ataque demoledor, con Dembélé paseándose por la alfombra del Balón de Oro. No es un secreto las opciones de rotación cada fin de semana en la Ligue 1, aunque las victorias no es solo cuestión de saber administrar las piernas. Él los tiene motivados y ahora apuntan al Madrid de Zidane.