De la línea de código al desastre en producción: Cómo SAST corta el camino antes del primer exploit

Imaginen por un momento que un puente colgante, de esos que unen dos montañas y por donde circulan cientos de vehículos al día, fuera construido sin que ningún ingeniero revisara los planos antes de soldar la primera viga. Imaginen que los cálculos de resistencia del acero, las soldaduras y las cargas de viento se dejaran para después de inaugurado el puente, cuando ya los camiones estuvieran cruzando.