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El 2025 en América Latina y el Caribe

Sequía, calor extremo, retroceso glaciar, inundaciones y lluvias intensas resumen el rostro más visible de la crisis climática en América Latina y el Caribe. Según la OMM, estos eventos ya impactan a millones de personas y tensionan recursos clave como el agua.

Como mismo analizamos algunas semanas atrás el Estado del Clima en el continente europeo, fue publicado recientemente un informe similar para América Latina y el Caribe. En él se resume el comportamiento de algunas de las variables meteorológicas en el año 2025, así como algunos hitos meteorológicos y climatológicos. En este tipo de informes resulta interesante el contraste climático entre una región ubicada en ambos hemisferios terrestres: norte y sur, que permite que ocurran estaciones climáticas opuestas de manera simultánea.

Fue el 2025 otro año más con temperaturas promedio en América Latina y el Caribe por encima del valor climático medio, quedando entre el quinto y el octavo año más caluroso en los registros, según el comportamiento en las distintas zonas.

Hitos meteorológicos de 2025 en América Latina y el Caribe

La población mexicana está preocupada por la fuerte ola de calor en mayo del 2025. (Foto: EFE)

El 12 de agosto de 2025, en medio de una ola de calor sobre el noroeste mexicano fue registrada en Mexicali una temperatura de 52.7 grados Celsius, la más alta en la historia en suelo azteca.

En América del Sur, el caso contrario, a consecuencia de olas de frío muchas localidades en Argentina tuvieron valores récords (mínimos), otras localidades de Chile y Perú tuvieron un comportamiento similar con los valores más bajos en más de 60 años.  Curiosamente esto ocurrió de manera casi simultánea con un episodio de calor extremo a miles de kilómetros, en el continente europeo.

Aunque, en honor a la verdad, no todo fue frío en Sudamérica: Brasil vivió también temperaturas extremas altas, estableciendo algunos valores históricos en varios estados de la nación.

Por ejemplo en la ciudad de Quarai, fronteriza con el vecino Uruguay, los termómetros llegaron hasta 43.8 grados Celsius, el valor más alto registrado en todo el estado de Rio Grande do Sul, el más meridional de Brasil. Por otro lado en la ciudad de Sao Paulo, la más poblada de Brasil, el valor de 37.2 grados Celsius reportado el 28 de diciembre constituye el más alto en casi 65 años de registros. La ciudad de Rio de Janeiro no escapó al calor y “estampó” un valor de 44 grados Celsius en los libros. Si le asombran las fechas, no olvide que en diciembre, mientras en el hemisferio norte disfrutamos del invierno, en el sur se vive en pleno verano.

En territorio paraguayo los reportes de temperatura superaron con creces los 40 grados Celsius imponiendo un nuevo record local en Mariscal Estigarribia con 44.8 grados Celsius.

Es curioso que pocos meses después muchas de estas zonas ubicadas bien al sur de Brasil recibieran “la visita” de la nieve, que también se hizo presente en el desierto de Atacama, un evento tan raro que pueden contarse su frecuencia en décadas en vez de años.

Una masa de aire polar y un ciclón extratropical generaron las condiciones para la primera nevada del año en el sur de Brasil.

Casi finalizando 2025 el sur de Brasil fue azotado por varios tornados, cinco de ellos el día 7 de noviembre, con uno de ellos clasificado como EF4. En conjunto produjeron 7 muertos y daños considerables a la infraestructura habitacional en 1500 hogares. El territorio argentino también sufrió el embate de tormentas, algo más temprano en el mes de marzo, que provocaron la muerte de más de una decena de personas y que acumularon en la región de Bahía Blanca en 8 horas un total de 297.5 milímetros.

En el lado opuesto, la Patagonia argentina sufrió una sequía en que algunas zonas recibieron menos de la mitad de la lluvia que se acumula como promedio en un año. Esto tuvo una incidencia clave en las afectaciones que sufrió Chile por incendios forestales durante 2025.

Daños en Frenchman’s Bay, en Treasure Beach, Jamaica, después de que el huracán Melissa tocara tierra.

En Centroamérica tuvimos el impacto de huracanes como Erick y Melissa, el primero en el Pacífico mexicano y el segundo…no tenemos que hablar mucho de él.

Elevación del nivel del mar

Más de la cuarta parte de la población de América Latina y el Caribe vive en zonas costeras, por tanto están en mayor o menor medida siendo afectados por la sobreelevación del nivel del mar. Globalmente esta sobreelevación es de unos 3.6 milímetros al año, una cifra que  en la mayor parte de Sudamérica ni siquiera se alcanza, aunque hay un aumento del nivel medio del mar.

Sin embargo, regionalmente en la zona del golfo de México y el mar Caribe (mayormente hacia el noroeste del mismo) los valores son mucho más elevados que la media global, lo que indica que en lo que llevamos de siglo el nivel del mar ha aumento a un paso mucho mayor que el promedio mundial.

Disminución de los glaciares

Los glaciares andinos también se unen a la tendencia global a la disminución, pero a un paso alarmante: un 35 por ciento más veloz que la media mundial. Algunos como el glaciar Chacaltaya ubicado en las afueras de La Paz (Bolivia) ha desaparecido completamente. Los glaciares no son meras acumulaciones de hielo en la zona andina.

Laguna en la Cordillera Blanca, Perú, país donde se han identificado 528 lagunas con riesgo de desborde

En primer lugar constituyen reservas de agua dulce, (que algunos llegan a llamar las torres de agua de los Andes) que durante su periodo de deshielo estacional alimentan el flujo de ríos. Esta agua es utilizada además de para el consumo humano, para la agricultura regional (que en época seca es totalmente dependiente de esta fuente) e incluso para la generación hidroeléctrica.

Este retroceso es generado en primer lugar por la tendencia de las temperaturas en la región, además de algunos casos de zonas con precipitaciones por debajo de lo habitual. Aquí cuando hablamos de precipitaciones no podemos usarla como sinónimo de lluvias porque estas ocurren en forma de nieve. Esa nieve además de sumarse al agua acumulada en el glaciar es la que durante el verano “lo protege”, ya que para que se mantenga el balance de hielo al final del periodo estival no debe estar cubierto en menos al 50 por ciento por nieve. Como vimos, algunas zonas de la Patagonia argentina, sufrieron una sequía histórica, que para nada ayudó a que este 2025 fuera positivo para los glaciares andinos.

Como vimos con todos los contrastes que habitualmente se pueden ver en el clima de América Latina y el Caribe no fue un año nada halagüeño, en el que no solo fueron desastres los que estuvieron presentes. Se vivieron varios récords que refuerzan la tendencia alarmante de un cambio climático en camino, con modificaciones ya evidentes sobre el clima y la geografía de la región.