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Por el bienestar animal: Decir madre, es decir protección y bienestar

Imagen creada con IA usando Copilot.

Coincidiendo la salida dominical de esta columna, con el Día de las Madres y por qué no, de las mujeres, hijas, tías y amigas, decidí referirme a todas aquellas que además de dedicar su amor, su inteligencia, su fuerza y su tiempo a la familia, también de una u otra forma lo dedican a los seres que, sin hablar, le agradecen dedicación, cuidados, protección y bienestar: los animales.

A modo de comentario, les puedo decir que cuando se inició la enseñanza de la Medicina Veterinaria en Cuba en el año 1907, en la Escuela Libre de Medicina Veterinaria, no figuró entre los matriculados ninguna mujer, la carrera se inició y estuvo varios cursos, sin féminas. No fue hasta 1934, en que se graduó con excelentes notas, la primera mujer, la Dra. Justina Gómez Piedra. Este hecho referido en la literatura de la época, resultó un acontecimiento en el marco de la profesión.

Desde esa etapa hasta 1959 se graduaron mujeres, pero la incorporación fue más significativa, a partir de esa fecha, en que cientos de muchachas se fueron insertando en la enseñanza tecnológica y la mayoría después cursaron la carrera. En fin, que se han graduado en el país miles de mujeres en los niveles medio y superior, más han seguido superándose y hoy son muchas también, las diplomadas, másteres y doctoras en el campo de las ciencias veterinarias, biológicas y otras afines.

Pero no es la calificación veterinaria, lo que nos ocupa hoy. Es el hecho, de cómo las madres, las mujeres en diversos frentes, trabajan y actúan para garantizar la vida, la protección y el bienestar de los animales desde variadas esferas.

Además de las vinculadas a la medicina veterinaria, que pueden estar vinculadas a la producción pecuaria, al sistema de la sanidad animal en sus diferentes estructuras y niveles, a laboratorios de diagnóstico, al control veterinario de fronteras, a los centros de investigación, las universidades y filiales, pueden estar desarrollando diversas actividades importantes. Pueden estar en el sistema de la salud pública veterinaria, los jardines y parques zoológicos, la zoología, la técnica canina, las asociaciones afines a los animales, las empresas vinculadas a la producción de medicamentos, los bioterios, los parques nacionales y áreas protegidas, vinculadas a la gestión ambiental, como directivas y en fin, en disímiles tareas y actividades estatales o no, que tributan de una u otra forma a la salud y el cuidado de los animales.

Otros pueden ser los perfiles, oficios y profesiones que de una u otra forma coadyuvan a que los animales vivan sanos y no padezcan situaciones que afecten su bienestar. Entre estas están las maestras y profesoras que, desde la primera infancia hasta los niveles medios y superiores, trabajan y aportan sus conocimientos a niños, adolescentes y jóvenes formándolos en función de una ética y comportamiento social que contribuye a la protección animal. Están las juristas que desde sus respectivas responsabilidades, algunas trabajaron en función del Decreto Ley 31/2021 de Bienestar Animal y su Reglamento 38 y otras que desde los distintos ministerios durante el proceso de conciliación previo a la aprobación, cumplieron con esta importante tarea.

No podemos olvidar hoy a las comunicadoras en general, las de la radio, la televisión y las periodistas que en su ámbito también tratan estos temas de la protección y el bienestar animal, informando e instruyendo al público externo. Ya hemos elogiado en alguna ocasión a las artistas, actrices, compositoras, cantantes y músicos, payasas y titiriteras, cuenteras, que tratan sobre los animales en su empeño de cultivar buenas acciones y comportamientos hacia los animales.

No podemos dejar de nombrar a las madres y mujeres, protectoras de animales que aún cuando no realizan actividades como las antes mencionadas, en sus cuadras y barrios dedican parte de su tiempo a ofrecer agua, alimentos y cuidados a los animales domésticos abandonados en las calles, que los recogen, curan y ofrecen en adopción para garantizarles la vida.

Otras mujeres que tienen animales de traspatio suelen encargarse de su alimentación y manejo, labor que ejecutan igualmente, con alto sentido de la responsabilidad.

En casa, casi siempre son las mujeres, jóvenes o adultas, las que generalmente se encargan de las atenciones de las mascotas, sean perros, gatos, aves, peces u otros animales que conviven en casa, las que van a los consultorios y clínicas veterinarias cuando necesitan de atención preventiva y curativa.

Nos despedimos por hoy, exhortándolas a que sigan cumpliendo con el mismo amor sus labores y responsabilidades relacionadas con los animales, pues por esa sensibilidad maternal que nos caracteriza, seamos madres o no, debemos persistir en esta obra bella de cultivar respeto, protección y bienestar para los animales.

Muchas felicidades en este hermoso segundo domingo de mayo.