
Belletti, héroe de la final de París. Foto: Getty.
La era Champions arrancó en la temporada 1992-1993 con el triunfo del Marsella 1-0 ante el AC Milán en la final. Los italianos disputaron otras dos Orejonas de forma consecutiva. Golearon 4-0 al Barcelona de Cruyff y no pudieron frente el Ajax un año después (1-0).
Otro club de la Serie A también se plantó en la batalla por el reinado europeo tres veces seguidas en los 90 del pasado siglo. La Juve festejó contra los Ajacieden en la tanda de penaltis, pero el Dortmund y el Real Madrid con el tanto de Mijatovic, aguaron la celebración Bianconeri.
Tras casi 30 años, Valencia, Manchester United, Bayern y Liverpool alcanzaron el último partido de la Liga de Campeones en dos ocasiones sucesivas, aunque la corona solo fue saboreada una vez. Bueno, salvo el equipo Che, al ser derrotado por Merengues y Bávaros.
Cuando se cumplen siete décadas de la primera campaña en la vieja Copa de Europa, el PSG aspira a dominar con un estilo reconocible y un entrenador de ideas claras. Claro, reeditar lo hecho por la entidad madridista entre 1956 y 1960 es tarea imposible, unirse a los Blancos no resulta descabellado
De vuelta a la era Champions League, la institución presidida por Florentino Pérez es la única capaz de haber mantenido título en ediciones seguidas. Lisboa, Cardif y Kiev se vistieron con los mismos colores en 2016, 2017 y 2018. Inolvidables fueron Ramos, Cristiano y Bale.
Todo está listo para Budapest. Los parisinos se convirtieron en un muro infranqueable para los de Múnich. La noche alemana en nada se pareció a lo vivido en la ciudad de la luz. Olise, Díaz y Kane estaban desconectados, incluso, fríos en sus toma de decisiones.
Kvarastkhelia volvió a correr por la banda como si no hubiese un mañana para asistir a Dembélé en el 0-1. Una losa muy pesada, aunque la pizarra solo mostraba tres minutos de juego. A partir de entonces, un plan sin muchos enredos. Bloque sólido atrás y campo abierto para hacer daño.
En resumen, antes de la igualdad salida de los botines de Harry Kane, Neuer era el mejor de los locales. No hubo tiempo para más luego del zapatazo del inglés, desatándose la euforia francesa con toda lógica. Lucho lo dejó claro hace dos temporadas, necesitamos ser un equipo. Dicho y hecho.
En frente, un entrenador también español, de conceptos firmes y con la ilusión recuperada de un histórico doblete. Este Arsenal no agobia como el de septiembre a diciembre, pero contra una marea amenazante de cerrar el curso con las manos vacías, saber flotar ha sido un gran mérito.
Quizás el camino a la capital húngara era el menos escabroso. No obstante, menospreciar rivales suele ser un arma de doble filo y el Sporting así lo evidenció. Pasado el susto, el Atlético era como mirarse al espejo a la hora de medir propuestas encima del verde.
Ambos equipos se sienten cómodos sin balón. La idea, ser pacientes y atacar lo justo para no perder el orden. En Londres no hubo prisas. Los de casa no asfixiaron como muchos pensaban, aunque las mejores opciones cayeron de su lado. Oblak pudo una vez, pero no dos.
Saka aún está lejos de ser ese futbolista letal debido a las lesiones. Ahora, su sola presencia es clave para intimidar a quien le defiende. Con su gol todo se terminó. El Atlético no pudo encontrar el ritmo de la segunda parte del Metropolitano y los ingleses quieren borrar la imagen de Belletti en 2006.