En medio de un déficit habitacional que supera las 800 000 viviendas, Cuba ha comenzado a transformar contenedores marítimos en hogares funcionales, combinando innovación, reciclaje y urgencia social. Desde los talleres donde el acero se corta, se suelda y se revisa hasta los módulos que finalmente se entregan a las familias, el país explora una solución que ya se aplica en otras partes del mundo. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿estas estructuras metálicas ofrecen realmente condiciones de vida dignas o son un parche temporal ante la crisis habitacional?
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