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Sabor y Tradición: Dulce de harina con coco y queso y tortilla de maíz

“Comer bien, que no es comer ricamente, sino comer cosas sanas bien condimentadas, es necesidad primera para el buen mantenimiento de la salud del cuerpo y de la mente…”

                                                    José Martí,  Nueva York, mayo de 1884.

“La mejor salsa del mundo es el hambre; y como esta no falta a los pobres, siempre comen con gusto”.

                                                                                                           Don Quijote.

“La cocina no es solo técnica y arte, sino que además,  rescata, mantiene y desarrolla las tradiciones alimentarias de los pueblos”

                                                                                                        Nitza Villapol.

En el trabajo anterior no aparecieron comentarios reflejados en la columna, a pesar de que sí me llegaron  a mí. Gracias de todas formas a todos los que me escribieron. Uno me llega desde de Nicaragua, del lector Carlos Miguel Hdez.

“Hola, Silvia, yo vivo en Nicaragua, sabes, país de amplia cocina y te puedo asegurar que mi bisabuela proporcionaba tales manjares que no le tienen nada que envidiar a otras cocinas del mundo.

Ese menú de mi bisabuela se fue ampliando para mí… también muchas comidas cubanas que nunca las he encontrado aquí… aquí he visto comidas que nunca comí en mi país.

Recuerdo a Isabel en una actividad organizada por la FMC, ella hizo un dulce de naranja, con él ganó medalla de oro.

Te cuento: Peló las naranjas y por la ramita (la conservó), sacó un pequeño redondel, por allí sacó la médula de las naranjas dejando solo corteza, le dio varios hervores (no sé si la palabra es correcta), a la vez preparó un dulce de coco rayado con miel de abejas de consistencia semisólido, relleno, tapó las naranjas con sus respectivas ramitas que las sujetó con palitos, esas naranjas quedaban en algo de almíbar del dulce de coco. Las naranjas quedaron con una consistencia que podías sacar tajadas a lo largo. No he visto ni probado algo igual, sencillamente maravilloso. Hacer ese dulce es bien trabajoso pero existe. Te felicito por la divulgación de la comida cubana que haces. Un abrazo”.

En efecto, Luis Miguel, el dulce de casco de naranja relleno con coco es muy rico y la forma original en que lo presentó depende mucho de la creatividad y la sensibilidad de ella.

Son muchos más comentarios de amigos y vecinas recordando nuestras infancias, de esas comidas que hacían nuestras abuelas y a los niños lo más que nos llamaba la atención eran, sobre todo, los postres. Y, lo vuelvo aclarar, postres hechos con lo que se tuviera al alcance, no helado, nunca fue postre, solo un refrigerio para refrescar de nuestro clima tropical, al igual que los famosos durofríos, refrescos y batidos que se vendían en los barrios, aquellas personas que tenían la posibilidad de un refrigerador, pues no en todas las casas había, si acaso uno en más de 100 metros a la redonda. Y también barras de hielo para vender, y así aliviaban la economía del hogar.

Pero, volviendo a nuestras comidas, esas que nos han marcado y nos han identificado en el mundo salieron de esas cocinas de nuestras abuelas, las que para hacerlas tenían que tener presente la economía del hogar, no todas tenían una situación amplia y un centavo era un centavo. Pero, además, nada de cocinas eléctricas, de gas, de petróleo. La gran mayoría cocinaba con carbón o leña, aquellos fogones de madera y zinc, que tenían abajo una barriga donde colocar la leña o el carbón y con tenazas se iban adecuando la llama  para que fuera más intensa o más débil. Pero salía una comida espectacular.

Siempre por lo general, no importaba la clase social, no faltaba el postre, no tan solo de frutas, también de pepino, calabaza, maíz, plátano. No solo eran los dulces en almíbar, también las panetelas, arroz con leche, las natillas, atoles, en fin, como siempre digo, con lo que disponían y estaba a su alcance hacían maravillas, solo con amor y deseo.

No por eso ellas descuidaban su aspecto, pues para que la leña o el carbón no les diera olor en su pelo, lo cubrían con pañuelos y, por otra parte, para que no cayeran pelos en la comida, usaban guantes para manejar el carbón y la leña, sus brazos y su piel se la cubrían con camisas de manga larga y cuando salían a la calles tenían tanta presencia como cualquier mujer.

Recuero que en casa de la abuela la cocina de carbón duró hasta los años setena y … hasta que ella colgó el delantal, pues nunca permitió que le cambiaran su cocina carbón, porque ella no quería comer sancocho. Yo mantengo una de carbón y de vez en cuando me doy un saltico al recuerdo para volver a recordar, si el paladar histórico, como dicen mis amigos Wuayú.

Infinita es la repostería. Sé que en estos momentos se tiene mucha dificultad para hacer cualquier dulce, pero se pueden hacer variantes y sustituir un producto por otro, en caso de la leche por leche de coco, el azúcar podemos emplear el mismo dulzor de las frutas o emplear miel o melao para endulzar. Me recuerda una etapa que también se puso difícil el azúcar y en aquella época vendían unos caramelos redondos y  grandes que les decíamos carambolas y lo trituraban para utilizarlos como dulce. En otras recetas podemos utilizar la yema en un plato y las claras en un merengue espeso y quemarlo, en fin la creatividad y el deseo de hacer con lo que tenemos es lo que se impone.

Les propongo para hoy dulce de harina con coco y queso y tortilla de maíz tierno o seco, tanto salada como dulce. Espero que les resulte.

Dulce de harina con coco y queso

Imagen ilustrativa (Archivo).

Varios servicios

Ingredientes:

Una taza de harina, ½ taza de coco rallado, ½ taza de queso rallado, 2 tazas de leche de coco, 4 tazas de agua, azúcar a gusto, ½ cucharadita de canela, ¼ cucharadita de sal.

Preparación:

Ponga la harina en una cacerola y agréguele agua, mézclela bien y déjela reposar. Cuando todo se ha precipitado bote el agua con cuidado.

Aparte ponga a la candela la cacerola con la harina, la leche de coco, el coco rallado, dos tazas de agua, el azúcar, y la sal. Mézclelo bien, puntéelo de dulzor y déjelo cocinar a fuego lento, de ser necesario vaya agregando poco a poco más agua hasta que cocine, sin dejar de revolver con una cuchara de madera hasta que esté.

Agréguele el queso, revuélvala unos minutos más, bájela y viértala sobre una fuente. Polvoree con la canela.

Nota:

Si dispone de leche condesada, puede emplearla. Además le puede sustituir el coco rallado por maní, anjonjolí, pasas, u otros frutos secos.

Tortilla de maíz tierno

Foto: Archivo.

Cuatro servicios

Ingredientes:

Una taza de maíz tierno molido, dos huevos, aceite, pimienta y sal a gusto.

Preparación:

Ponga la harina en una fuente, agréguele los huevos batidos, pimienta y sal, mézclelo todo bien. La puede hacer así o le puede poner lo que desee.

Ponga un sartén a la candela con aceite, cuando esté caliente vierta el contenido y deje que cocine, virándola para que dore por ambos lados.

Nota:

Las tortillas las puedes hacer de varias formas, le puede agregar ½ taza de queso rallado, le puedes poner perejil, la puedes hacer con cebolla picada en anillos. La puedes hacer a tu gusto y con lo que tengas a mano.

Además, si deseas hacerla dulce le puedes agregar azúcar a gusto y cuando esté polvoréala con canela y azúcar.

En el caso que no tengas maíz tierno la puedes hacer con harina de maíz.

Ponga  en una cacerola ½ taza de harina, agregue agua, mezcle y deje que precipite, bote el agua. Luego le agrega agua y sal, la mezcla bien y la pone a cocinar hasta que tome consistencia. La baja de la candela, déjela refrescar y agregue los huevos batidos. Mezcle todo bien, sazone a gusto y proceda hacer la tortilla. La puede hacer igual que la de maíz tierno dulce o salada.