
Foto: Archivo
1-
Aunque parezca increíble,
Trump, cual pirata siniestro,
se ufana con el secuestro
de un barco de combustible.
Un acto vil, reprensible,
que claramente revela
lo que en verdad él anhela
bajo el cerco que ha montado:
quedarse con el ansiado
petróleo de Venezuela.
2-
Con el asalto que hizo
y el golpe ilegal que dio
el mundo completo vio
su proceder enfermizo.
Su “lucha antidroga”: al piso,
ya defenderla no pudo,
quedó el pirata al desnudo
al comprobarse su fin:
llevarse como botín
un barco lleno de crudo.
3-
Cuba denuncia este hecho,
acto de piratería
que ya nadie esperaría
si se cumpliera el Derecho.
Trump saca sucio provecho
con un pretexto falaz,
y mientras se impulsa más,
los pueblos, frente a esa acción,
le dicen que esta región
es una Zona de Paz.