
"Trump dice que en Cuba 'no hay autismo porque no tienen dinero para Tylenol'. El sistema de salud cubano lo contradice". Así titulaba CNÑ una de varias notas sobre la controversial conferencia de prensa del pasado 21 de septiembre, en la que el Presidente Trump y su Secretario de Salud hablaron de una posible relación entre el consumo de Tylenol durante el embarazo y el aumento del autismo. Resulta que el Presidente norteamericano se aventuró a citar a Cuba como una de las posibles pruebas de tal tesis.
Las resonancias de aquella conferencia llegaron hasta varios días después, durante la entrevista del periodista Juan Carlos López al canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, quien utilizó los propios argumentos de Trump, pero para referirse a otro tema realmente importante para Cuba.
Después de escuchar el citado fragmento de la entrevista, Bárbara Betancourt comenta la excelente y documentada respuesta del canciller cubano. El periodista pregunta por la aseveración de Trump que hasta ahora ninguna autoridad científica ha respaldado y el canciller cubano se apoya en ella para apuntar a la verdad contenida en las palabras del presidente: el bloqueo le niega a Cuba hasta el acceso a equipos, insumos hospitalarios y medicamentos. Durante la pandemia ocurrió más de una vez.
Cuba no compra Tylenol porque lo impide el bloqueo. En su lugar, se produce y comercializa el Paracetamol que es lo mismo aunque no se escriba igual.
Para no caer en el mismo error que Trump (especular con la ciencia) preguntamos al que se considera como la voz más autorizada sobre autismo en Cuba: el Dr. C. Daniel Quintana Hernández, médico Especialista en Genética Clínica, profesor titular e Investigador titular y uno de los líderes de las investigaciones sobre el tema.
Además de confirmar lo que dice Bruno, Quintana aporta otros datos de interés sobre el llamado Síndrome del espectro autista, en un audio incluido en el podcast que puede interesar a nuestra audiencia.
Reinier Duardo llama la atención sobre otro dato de interés que aporta el Dr. Quintana y ratifica la afirmación final de Bruno: comparar prevalencias del autismo entre países es muy difícil porque depende del grado de estudio y seguimiento de casos. Cuba tiene equipos multidisciplinarios que llevan años haciendo los estudios que se necesitan para respaldar criterios en ciencia. Evidentemente no pasa lo mismo en Estados Unidos, cuando Bruno termina esta parte de la entrevista afirmando que está seguro de que, si él preguntara datos sobre la prevalencia del autismo en la sociedad norteamericana no podrían darle una cifra exacta.
Concluiremos que si bien Trump salió mal parado de su afirmación sobre el autismo en Cuba, la oportunidad fue muy bien aprovechada por el canciller cubano.
No parecen ser estos días de buena suerte para Trump en sus comparecencias públicas. La reunión con altos mandos de su ejército fue calificada por él mismo como sorprendentemente silenciosa. Ni un aplauso, aunque amenazó con degradar a quienes no estén de acuerdo con sus órdenes. Seguimos CHAPEANDO.